Saltar al contenido

Patrocinio

Los momentos dulces de Jesús Diego

Los Santanderinos fue uno de los restaurantes pioneros en tener Tartas Cristina en su carta

Regala esta noticia
Los momentos dulces de Jesús Diego

Jesús Lens

Jesús Diego sigue siendo conocido por mucha gente en Granada como Jesús, de 'Los Santanderinos'. Y es que, aunque cerró su afamado y aclamado restaurante en 2024 después de cuarenta años al pie del cañón en nuestra ciudad, «es muy dulce sentir el cariño de la gente de Granada, incluso de fuera», nos explica. De hecho, «muchos de mis clientes son amigos con quienes comparto momentos inolvidables después de mi retirada».

A Jesús también le resulta dulce «tener tiempo para estar con mi familia, que por las exigencias de la profesión no tenía tiempo para ellos. Ahora también dispongo de tiempo para mí. Y una cosa que me encanta es cocinarles, cocinar en casa para la familia».

Otros momentos dulces vienen de estar conociendo Granada y Andalucía. «Por estar noche y día dedicado al trabajo no había descubierto esta Granada, a la que no había tenido tiempo de conocer: jardines, parques, plazas. Y también voy viendo Andalucía y estoy atento a lo que se mueve en el mundo de la gastronomía tanto aquí como en España».

Resulta igualmente dulce y placentero «pensar en la 'tierruca' y volver de vez en cuando, que se lleva en la sangre». Pero, sobre todo, Jesús no deja de agradecer a tanta gente de Granada su cariño. Y de vez en cuando, disfruta de un exquisito dulce de Tartas Cristina. Además, se brinda a aportar su experiencia y conocimiento en el mundo de la hostelería de Granada a quien lo quiera aprovechar. «¡A disposición de Granada!», exclama.

Los Santanderinos fue uno de los restaurantes pioneros en tener Tartas Cristina en su carta, con orgullo desde el primer día. «Las hemos probado todas y todas nos gustan, y en concreto, Las lágrimas de Boabdil: siempre la tuvimos por bandera, con mucho cariño y por una gran y sentida amistad».

«Conocí Tartas Cristina hace casi 40 años. Un día fue Cristina con su madre al restaurante y me presentó una tarta que hacían con frambuesa y almendras a la que luego bautizaron como 'Lágrimas de Boabdil'. No había probado cosa tan exquisita en mi vida. La degustamos en casa y coincidimos en que era maravillosa, espectacular. Y eso nos quitó el problema de hacer la repostería en cocina. Fue fantástico encontrar a una persona seria, formal y siempre llevando la misma calidad desde el primer día durante 40 años, la misma textura, el mismo sabor y una presentación impecable».

Además de convertirse en proveedora, Cristina no tardó en pasar a ser una gran amiga de Jesús, que también recuerda otras tartas, todas maravillosas y que entraron en carta para disfrute de la clientela. «Cada variedad que probábamos era exquisita: la tarta de yema, los canutillos rellenos de crema o la leche frita, que es espectacular. Fue como meter a gente de tu familia en tu restaurante», concluye.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Los momentos dulces de Jesús Diego

[]

Los momentos dulces de Jesús Diego