Cocineros y personal de sala de Los Pinos Casa de Comidas de Huétor Vega. / Ana María Gutiérrez

Noche de alta gastronomía y solidaridad en Los Pinos Casa de Comidas de Huétor Vega

La recaudación de la cena en homenaje al añorado repostero Rafael Jiménez será para la asociación Granadown

ANA MARÍA GUTIÉRREZ

El pasado lunes se celebró la III Cena Benéfica por el Futuro en Los Pinos Casa de Comidas de Huétor Vega. Se trata de una cena solidaria y comprometida en la que todo el mundo trabaja unido y por una buena causa ya que el dinero recaudado con el menú se destina íntegramente a una asociación social diferente cada año. En esta ocasión, el dinero irá destinado a Granadown, una entidad sin ánimo de lucro de ámbito provincial que realiza un trabajo encomiable e imprescindible.

Fue una noche muy especial y emotiva, también, porque sirvió como cálido y encendido homenaje a Rafael Jiménez, uno de los mejores pasteleros de Granada, cuya vida se vio truncada de forma repentina el pasado noviembre. Rafael fue quien puso el postre en las dos ediciones anteriores de esta cita con la alta gastronomía y la solidaridad. Una persona con quien siempre se podía contar. De hecho, él organizaba, convocaba y movilizaba al mundillo gastronómico granadino a multitud de actos en beneficio de Granadadown.

La cena contó con la presencia de la familia de Rafael Jiménez, sus hijas y su mujer Luisy, quien leyó leyó unas sentidas palabras que emocionaron a toda la concurrencia.

Un menú sorpresa

Un año más, los hermanos Lorena y Óscar Arquelladas, propietarios de Los Pinos Casa de Comidas, volvieron a reunir en su establecimiento a un nutrido de grupo de profesionales de la hostelería granadina, tanto de cocina como de sala. Bajo la dirección de los cocineros Francisco Rivas, antiguo jefe de cocina del Hotel Palace, ya jubilado; y José Miguel Magín, jefe de cocina del Hotel Saray, prepararon un menú muy especial: un juego en el que todos los platos tenían nombre de postre, aunque eran recetas saladas. Un menú a base de suculentos trampantojos creados en homenaje a Rafael Jiménez.

Nada más entrar, los 90 comensales eran recibidos por Curro Marín, que preparaba al momento el 'Garajito de Graná', hecho a base hielo, vermú Garaje con tónica y Kumquat. Ya sentados a la mesa, jamón recién cortado de Jamonzar y panes de pueblo de Alfacar y Nigüelas para mojetear en el aceite de oliva virgen extra Quaryat de Dílar.

A partir de ahí, la diversión a base de falsos postres: Bombón de foie y olivas negras; Pionono de remojón granadino; Samosa de pisto de atún; Profiterol de bacalao; Macaron de carrillada de ternera; Natillas, mazamorra de Mango y esturión; Bizcocho especiado de Salmón en escabeche; Rosco de Cordero Lojeño y chus de matalahúva. Y el postre, este de verdad, las Lágrimas de Boabdil de Tartas Cristina con helado de nata de La Perla y coulis de melocotón.

En cocina participaron Restaurante Casa Julio, Catering Nico Chef, Carmen de San Miguel, Ruta del Veleta, La Alquería de la Vega, Casa Piolas, Lola Gastroespacio, La Tinaja de Guadix, Manigua Casa de Comidas, Los Pinos Casa de Comida, Hotel Santos Saray, Tartas Cristina y Helados La Perla.

En sala, el servicio corrió a cargo de Ruta del Veleta, El Molino del Puente, Taberna Hita, La Casona de Santiago, Los Pinos Casa de Comidas, Apol, Finca Faragüit, Moma, La Botillería y Asador de la Reina.

Entre los colaboradores, que aportaron sus productos de forma desinteresada: El Pan de Luis, Panadería Antigua, Aceites Quaryat, Jamonzar, Cervezas Victoria, Bodega Vizcarra, Pepe Mendoza Casa Agrícola, Bodega Jorge Ordoñez, Bodegas Teofilo Reyes, Vermú Garage y Cordero ecológico Lojeño.

Así las cosas, la del lunes fue una emocionante noche de alta gastronomía, solidaridad y encuentro de amigos y compañeros con el recuerdo de Rafael Jiménez más vivo que nunca.