Brindemos por el 2022 gastronómico. / FREEPIK

Destinos con sabor

Nochevieja en casa

PABLO AMATE

Otra Navidad aciaga, pero los datos no engañan. Y eso que hay mucha gente que no va a los centros de Salud, por las colas y el miedo a más contagios. Me acuerdo mucho del mundo hostelero. Sobre todo de los restaurantes y discotecas. Pero las cifras apabullan y asustan. Por eso vamos a intentar llevarlo con precaución. Y conste que los hoteles y restaurantes cuidan al máximo las normas sanitarias vigentes. Quienes las infringimos somos nosotros.

La casa por la ventana

Por motivos varios, he pasado muchas nocheviejas por el mundo. Desde navegando por el Nilo, entre tumbas milenarias. O a 40.000 pies de altura, en el bar privado de gran clase de Emirates, camino de Asia. Y pagando; como decía el catalán. Pero toca, y así lo creo, considerar en serio la situación y quedarse en casa, los justos convivientes. No por ello tiene que ser triste o aburrida la velada. Hay una regla: bajo cualquier concepto, no cenar solo.

Mire a su alrededor

Hable claro con quien le caiga bien, hombre o mujer, de que podían cenar juntos el 31 de diciembre. Uvas incluidas. Y no debe de implicar una cita libidinosa. Si surge, por parte de los dos, bienvenida. Pero de lo que se trata es compartir con otros seres humanos. Previo test de antígenos, al no ser convivientes. Vaya a ser peor el remedio que la enfermedad. Y nada de besos y abrazos. Se da un vale, a consumar cuando pase esta oleada.

Detalles a cumplir

Usar, si lo tiene, el comedor grande. Disponer de un mantel bueno, pero que no sea rojo, verde o azul. No favorece a los alimentos. El blanco, como las servilletas. Que este año las pondría de papel. Buenas, pero se tiran tras su uso. Saque los cubiertos buenos, la vajilla especial. Y las copas que nunca usa. Y si se rompe alguna... pues para eso están. Hay que disfrutarlas.

¿Qué cenamos?

Si oye la radio. Pero en casa de ciertos famosos se han negado a poner los productos propios de las fechas. Que están por las nubes. Algunos, que disponen de 'posibles', optaron por productos y recetas baratas, y no menos ricas y apetecibles. Ya bajará el bogavante, angulas, mariscos en general. El cordero y cochinillo serán más asequibles a final de enero. Me parece mal pagar lo que haga falta por el hecho de mantener su teórico status. Si quiere dispendio, dé dinero a los comedores sociales. Esto también va para esos fichajes de futbolistas, a los que nadie critica. Con la bebida, la tendencia puede ser más abierta, pero con la lógica que imperan los tiempos. Feliz noche y coman las 12 uvas. Cuídense.