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Susana Rodríguez Lezaun habla de pinchos y tapas en el Gran Café Bib-Rambla Ramón l. Pérez
Una Alhambra con... Susana Rodríguez Lezaun, novelista y periodista

«La novela negra mediterránea huele a comida de la buena»

Es omnívora, pero tiene pasión por el producto de la huerta. Buena 'cocinicas', define los pinchos de su Pamplona casi como una religión

Jesús Lens

Granada

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Viernes, 5 de abril 2024, 00:02

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Quedamos en uno de los establecimientos más literarios de Granada, el Gran Café Bib-Rambla. La escritora y periodista Susana Rodríguez Lezaun, que también es directora del festival Pamplona Negra, ha venido a Granada a presentar su novela policiaca más reciente, 'Mejor muerto', protagonizada por un personaje ya mítico en el noir contemporáneo: Marcela Pieldelobo.

–¿Qué alcohol bebe Marcela?

–Marcela es joven, no le pega nada beber un combinado, un cubata… Pregunté qué beben los jóvenes ahora, además de cerveza y, en el norte, kalimotxo, y me dijeron que Jägermeister. Me pareció original, como ella.

–¿Cocina, Marcela?

–Marcela no cocina, para eso ya tiene a Damen, que es un gastrónomo al que le encanta comprar productos de calidad y cocinar de la manera tradicional. Le gusta mucho el pescado y los guisos. Cuando Damen no está, Marcela tira de tapas y cazuelas, aunque como dice mi editora, en Navarra, incluso cuando comes mal, es decir, de bares, se come bien.

–¿Tiene algún garito fijo?

–No nombro ningún bar en las novelas, pero describo algunos de los que yo frecuento o frecuentaba. Los bares están llenos de gente, y Marcela Pieldelobo no es demasiado social.De hecho, suele pedir la comida para llevar.

–¿Le interesa la dimensión gastronómica de la novela negra?

–Manuel Vázquez Montalbán inauguró un subgénero dentro de la novela negra clásica al introducir la gastronomía como parte troncal de la trama. Le siguieron muchos, como el gran Camilleri. ¡Montalbano come como un rey! Me encanta la novela negra mediterránea, es original, fresca y huele bien, a comida de la buena.

–¿Qué importancia tiene la gastronomía en Pamplona Negra?

–Es uno de los pilares del festival. Por un lado, cada día el equipo de Pamplona Negra comemos y cenamos con nuestros invitados para que la comida nos una y facilite esas conversaciones que solo se dan en una buena sobremesa. Y además, el sábado cedemos el control al chef Enrique Martínez Burón, que organiza una maravillosa comida en el Hotel Tres Reyes para unas 160 personas. El menú se inspira en la temática de ese año del festival o en el país invitado. Cada año se agotan los tíquets en pocas horas. La cita gastronómica ha adquirido un merecido prestigio en Pamplona, y no solo allí, porque recibimos comensales de Donosti, Madrid, La Rioja… Como digo, es un pilar de nuestra programación.

–¿Y la tradición de cocinar para los autores en una sociedad gastronómica?

–Eso también se mantiene. Excepto este año, que celebramos nuestro décimo aniversario con una fiesta en la sala Zentral, el resto de las ediciones terminamos con una cena en una peña en la que los autores navarros cocinan para nuestros invitados. Es fantástico, conoces a la gente y nos conocen también a nosotros desde otro prisma.

–Como autora, ¿se cuida la gastronomía en los festivales?

–Hay de todo, festivales en los que la organización se preocupa de escoger restaurantes y/o menús especiales, y otros que simplemente cubren la papeleta de alimentar a sus invitados y punto. Aunque cada vez son más los que se preocupan por esa faceta. Espero que cunda el ejemplo de Pamplona Negra…

–¿Qué me diría si le pregunto por la gastronomía granadina?

Migas, choto, tortilla del Sacromonte, berenjenas con miel, el queso de Las RRR que ya me llevé… Algo he probado, pero me queda mucho por degustar. Me encanta la comida con aroma árabe, así que disfruto mucho cuando vengo a Granada. Y las migas, la tradición de los pastores… ¡Me está entrando hambre!

–Como pamplonica, ¿a dónde nos recomienda ir?

–Por suerte, Pamplona cuenta con muchos lugares muy recomendables sin salir del centro de la ciudad. Me cuesta elegir alguno, pero reconozco que tengo debilidad por el pulpo a la brasa de Katuzarra, las pochas de Iruñazarra, el menú degustación de Baserriberri o cualquier cosa que me den en el Asador Olaverri, porque todo está bueno. Y en mi barrio, la Txantrea, hay que ir al bar Avenida y probar sus hamburguesas o, el fin de semana, el menú degustación. Impresionante.

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