Pepe Torres, los dos Gregorios y Diego Morales. / J.L.

Gastrobitácora

Óleum reivindica la cocina granadina

Pepe Torres, Diego Morales y Gregorio García, padre e hijo, protagonizan las XII Jornadas de Cocina Tradicional Granadina 'Antonio Torres', que se celebrán la semana que viene

JESÚS LENS Granada

Eran un clásico del calendario gastronómico granadino. Cuando el grajo aún volaba bajo, allá por el mes de febrero, y aunque no hiciera un frío del carajo; José Torres convocaba a lo más granado de la cocina local a sus famosas Jornadas de Cocina Tradicional Granadina en Las Titas. Fueron once ediciones consecutivas que ahora encuentran continuidad en Óleum, que toma felizmente el testigo.

Si Gregorio me dice ven, yo lo dejo todo. Porque sé que algo trama. Algo bueno, siempre. El martes, enMadrid Fusión, me cogió al asalto. «¡El jueves! ¡Resérvate el jueves!». Pensé que se refería a la final del concurso de tapas gastronómicas de Cervezas Alhambra, pero no. O no solo eso. Era otra cosa. No sé por qué, entendí algo de alcachofas. Seguramente, porque debo ponerme a dieta. El caso es que ayer me encontré con la feliz noticia de que Óleum coge el testigo de manos de Pepe Torres y martes, miércoles y jueves de la semana que viene, organiza unas jornadas dedicadas a los platos con raíces granadinas. ¡Qué bueno que volviste!

El propio Pepe, una de las personas más generosas que hay en el mundillo de la restauración granadina, protagonizó el relevo de 'sus' jornadas, pasándole el cucharón a los dos Gregorios García, padre e hijo. Junto a ellos, otro de los artífices, pieza esencial de esta aventura: Diego Morales.

Las jornadas pivotan en torno a unas entradas fijas cada día: jamón alpujarreño al corte, aceitunas aliñadas, ensaladilla de gambas y ensalada de col de la viña con manzana, queso y miel. A partir de ahí, el martes 5 de abril, el plato fuerte será un 'empedraíllo' de judías con chorizo y de postre, natillas caseras. El miércoles 6, cazuela de fideos albaicinera y arroz con leche para terminar. Y el jueves 7 se despiden las jornadas con un potaje de vigilia, dada la proximidad de la Semana Santa, y unas torrijas. Con la bebida incluida, son 27 euros por persona, uno de esos menús que valen mucho más de lo que cuestan.

Para Pepe Torres es un orgullo que se retomen estas jornadas, que nacieron con Antonio Torres, uno de sus impulsores y que falleció justo antes de que se materializara su primera edición. Desde aquel primer año, han estado dedicas a su memoria. El tabernero de Bodegas Castañeda y La Mancha recuerda que citas como esta son una inmejorable excusa para juntarse con compañeros, colegas y amigos «y compartir un buen rato, que los malos ya vienen solos». ¡Qué razón tiene! Yo, cada vez que me veo en una de estas, me siento vivo. Pero vivo de verdad. Vitalista, entusiasta y con ganas de comerme el mundo, además del 'empedraíllo' o el potaje de turno.

Para Diego Morales, uno de los cocineros que nunca falla a la hora de acudir a esta cita, es una ocasión de recuperar las recetas de las madres y las abuelas, «cocina saludable, mejor que cualquier régimen». GregorioGarcía Jr. se muestra encantado de recordar platos de la tradición granadina, cada vez más olvidados por la gente joven y Gregorio García Sr. agradece la buena acogida que siempre tienen estas iniciativas. He tenido la suerte de probar un adelanto de unas Jornadas que, con todas las dificultades, nos acercan un poco más a aquello que antaño llamábamos 'normalidad', un concepto tan añorado como olvidado. ¡Bienvenidas sean!