Una Alhambra con | Dominique Bertholet, periodista, consultora y mentora
Granada
Quedamos en el MesónAlegría con esta periodista inquieta cuya capacidad de trabajo está a la altura de su inmensa capacidad creativa e innovadora.
–¿Qué es 'Pantallas con sentido?
–Es un programa socioeducativo de bienestar digital que usa el periodismo escolar para trabajar la relación de los menores, y de los adultos que intervienen en su educación, con las pantallas. Es importante unificar criterios entre familias y docentes para que los niños y los adolescentes reciban mensajes claros al respecto. Y, para eso, toca revisar hábitos, porque un buen ejemplo siempre será más didáctico que cualquier charleta moralista.
–¿Las pantallas, son nuestras enemigas o pueden ser aliadas?
–Ambas. La clave está en el autocontrol, que es complicado porque son entornos diseñados para captar y mantener nuestra atención cuanto más rato mejor. Ahora se habla mucho de pensamiento crítico que, la verdad, es un término al que empiezo a cogerle bastante manía. Me gusta más autonomía intelectual, que es la mejor arma para sobrevivir en la jungla digital; donde todo el mundo sabe de todo y cualquier creador de contenido te da consejos de salud sin ser médico o sobre psicología porque una vez fue a terapia y se leyó un libro de autoayuda que le cambió la vida. No podemos creernos todo lo que sale en internet. Hay que aprender a cuestionarse, a contrastar y a tener referentes que sean de fiar. Así empieza una relación sana.
–¿Y Salobreña la bella, diría Colin?
–Es que la villa es bella, Jesús, y eso no hay quien lo discuta. ¿Que podría estar más limpia? Pues claro, ahí también entra el civismo de vecinos y visitantes. Sé que hay proyectos para mimar más el casco antiguo y está el colectivo 'Artepeazos' que, desde hace tres años contribuye a poner el pueblo más bonito con intervenciones y esculturas de artistas buenísimos como Manolo Mesa, Pablo Zabala o Wedo Goás, que firman mis murales favoritos en lugares que estaban bastante dejados. Y las fotógrafas, Soblechero&Valls, también tienen un proyectazo que se llama 'Caleteros' y este año cierran su trilogía con un libro titulado 'La fábrica' donde he tenido el gusto de colaborar. Han hecho unos fotones increíbles en blanco y negro sobre la azucarera, porque este año es el 20º aniversario de la última zafra, y las han ampliado en unas lonas gigantes que han convertido las calles de La Caleta en un museo al aire libre con un nivel del que estoy muy orgullosa.
–¿Y a nivel gastronómico? Nos recomienda algún sitio?
–Uno solo no puedo porque siempre depende de lo que te pida el cuerpo. Mi sitio de confianza es El Puentecillo de La Caleta aunque, en el pueblo, últimamente me interesa mucho La Bodega: es ideal para probar cosas distintas, en formato de pintxo y siempre con buen producto. Cuando me apetece comer bien y disfrutar de las mejores vistas alterno entre Miba, La Roka y Salambina.
–¿Y a nivel cultural?
–Aún me dura la resaca emocional del concierto de Wim Mertens en el Paseo de las Flores, que inauguró el Festival Tendencias en el 1992 y este verano ha vuelto, 34 años después, a la 35ª edición. Espero que, pase lo que pase en las elecciones municipales, se siga apostando por este festival y por la 'Música en los rincones'.
Como novedad, te hablaría de Magnolia Art House, un espacio creativo y residencia artística que abrió sus puertas la pasada primavera. Su impulsora se llama Uma, se enamoró de una casa vieja del casco antiguo y la ha reformado entera para convertirla en un lugar donde artistas de todo el mundo vienen a crear y a inspirarse en Salobreña con su luz, sus cuestas, su mar y toda la belleza que tiene para regalarnos. De vez en cuando organiza exposiciones, retiros, performances y una movida muy guay que se llama La Sobremesa. ¡Ya te cuento más!