Pico de gallo, una salsa para adelgazar
Es uno de los aderezos esenciales de la cocina mexicana, no necesariamente (muy) picante, para usar en diferentes platos
Pico de gallo es una de las salsas más importantes de la rica, feraz y exuberante gastronomía mexicana y un aderezo imprescindible de otro de ... sus platos más populares e icónicos, esos tacos que están en la oferta culinaria de cualquier restaurante especializado en cocina 'azteca' que se precie. De hecho, se ha hecho tan habitual que el pico de gallo aparece cada vez en más platos de nuestra cocina, no necesariamente de inspiración americana.
Como todas las salsas, el pico de gallo admite diferentes variantes de acuerdo con el gusto y el paladar de los comensales. Y de su pasión y/o tolerancia por el picante. Pero el tradicional y clásico es el conformado por cebolla, tomate, cilantro, chile, sal y lima.
Gracias a esos ingredientes, y a pesar de que hablamos de una salsa que da mucho sabor a cualquier plato, apenas aporta calorías y es muy baja en grasas. ¡Estupendo en cualquier momento, pero particularmente bienvenido sea el pico de gallo en esta cuesta de enero en la que, quien más, quien menos, arrastramos exceso de equipaje en el cuerpo tras los excesos navideños!
Además de ser ligera, esta salsa aporta mucha fibra, por lo que es buena para la digestión. Y como lleva cilantro, combate los cólicos y el estreñimiento. El tomate suma buenas dosis de antioxidantes, igual que los chiles, y como todo se toma en crudo y al natural, el pico de gallo suma vitaminas, por lo que refuerza el sistema inmune. Y también aporta minerales como potasio, hierro o magnesio que fortalecen huesos, músculos y hasta los nervios.
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