Javier Olivares habla en Gastrobar Qübba de la dimensión gastronómica de los Salones del Cómic. / ramón l. Pérez

Una Alhambra con | Javier Olivares, dibujante e ilustrador

«Donde lo hay, pido el producto de temporada»

Javier Olivares participó en el festival Gravite. Pasó por la Brujidera, que le gustan los sitios auténticos, y nos habló de la comida en los festivales

JESÚS LENS Granada

Javier Olivares, Premio Nacional del Cómic, viene con frecuencia a Granada. Es una ciudad que le fascina y la conoce bien. Durante el pasado Gravite, el festival patrocinado por CaixaBank, recogió el I Memorial Fernando Marías. Tuvimos tiempo para compartir conversación, vinos y viñetas. Al día siguiente salía para Tacoronte, en Tenerife, para participar en un festival cultural organizado por la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, que lleva más de una década maridando vinos y cómic.

–¿Maridan viñas y viñetas?

–¡Maridan muy bien! La tinta y el tinto tienen vínculos que van más allá de lo obvio. (Risas). Antes, el mundo del tebeo era más estanco. Ahora hay más permeabilidad, los Salones del Cómic se abren a nuevas disciplinas y a los dibujantes nos invitan a algunos festivales generalistas como este. Nos encontramos con escritores y gente de otros gremios y todo fluye. Está muy bien salir de la burbuja del cómic y conocer a cocineros, por ejemplo. O a músicos. Que dibujar mientras grupos de rock tocan música está muy bien.

–¿Es importante la dimensión gastronómica de los festivales?

–Mucho. Comer bien es un aliciente para ir a los festivales y salones. No es el ingrediente principal, pero ayuda. Hay uno en el Concello de Cangas, muy chiquito, donde se preocupan mucho por la comida. Allí comí la mejor lubina de mi vida. Después, estando de vacaciones en Galicia, volvimos otra vez al mismo sitio.

–¿Qué tal la comida en Granada, estos días?

–Además de en Qübba, que está muy bien, pasamos por una casa de vinos excelente, La Brujidera, donde comimos una carrillera en su jugo sensacional. Vengo mucho a Granada desde los años 90. Mínimo una o dos veces al año. Tiene algo que me fascina, que me imanta. Es un sitio relajante.Me gusta pasear y callejear por el Centro. ¡Y terracear!

–¿Y la tapa?

–¡Aquí aprendí lo de comer con dos cañas! (Risas). Me encanta el concepto de la tapa que tenéis. Y me encantan sitios con personalidad y encanto como Bodegas Castañeda, que las conozco bien. Me gustan los cuscús de la zona de Calderería y los dulces árabes, que en Granada están buenísimos.

–¿Qué sitio nos recomienda en Madrid con sabor a cómics y bocadillos?

–El Picnic, en Malasaña.Es mi bar favorito de Madrid. Lo llevan Eva y Adrián. Él es superfan de los cómics y Eva compra cuadros en el Rastro para customizarlos. Va mucha gente del cine, el humor y las bellas artes. Hacen stand up comedy. Es un sitio imprescindible.

–¿Algún otro?

–Me gusta mucho El Comunista, también. Es una casa de comidas de los años 30 o 40, por Chueca, y mantiene el sabor de antaño, los manteles de hule, platos sencillos... En las paredes cuelgan muchos trabajos de Serafín, dibujante de La Codorniz, que pagaba sus comidas con dibujos. También me gusta el Angelita, por detrás de la Gran Vía. Ahí tienen el tomate más rico que he probado jamás. Tanto que fuera de allí, no lo pido. De temporada, solo con sal y aceite, está exquisito. No soy radical del producto de temporada, pero cuando lo hay, lo pido y lo disfruto mucho.

–¿Un cómic de temática gastronómica?

–'En la cocina con Alain Passard', de Christophe Blain, publicado por Astiberri. Viendo el día a día de un restaurante parisino de tres estrellas, uno de los grandes del cómic europeo reflexiona sobre la creatividad, imprescindible tanto en la cocina como en el cómic.

–¿Referencias gastronómicas en su obra?

–En 'La Cólera', la descripción del escudo de Aquiles tiene mucha importancia, como leímos en 'La Iliada'. Y ahí están reflejadas las cosechas, las comidas, la tierra, los banquetes...

–¿Es usted 'cocinicas'?

–Soy de familia andaluza y me gusta mucho y se me da bien el gazpacho. También otras cosas sencillas, pero Chabela, mi mujer, es la gran cocinera de la casa. He aprendido mucho viéndola y ayudándola.

–¿Comidas del mundo?

–La cochinita pibil que el cineasta Robert Rodríguez enseña a cocinar en un vídeo imprescindible de YouTube. ¡Sensacional!

Menú degustación

  • Un ingrediente Pimienta

  • Un plato de la infancia Gurumelos

  • Una tapa para abrir boca Ensaladilla rusa

  • Una cocina internacional Mexicana

  • Dulce favorito Chocolate