El placer de comer mirando al mar

Entre la abundante oferta de restaurantes y bares a pie de playa, pocos pueden ofrecer el lujo de tocar la arena mientras se saborea un buen espeto. En verano, nada como un chiringuito

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Tatiana Merino
Tatiana Merino.

TATIANA MERINO

Lejos de la clÔsica imagen que muchos atesoran del chiringuito con barra y mantel de papel o refugio en el que refrescarse tras salir de un buen baño marino, estÔ la tendencia cada vez mÔs asentada de establecimientos que, sin perder la identidad de playa, representan alternativas agradables en las que disfrutar de la gastronomía y un buen servicio. La Costa Tropical es un claro ejemplo de ellos. Mientras los fogones mÔs tradicionales y las brasas mÔs antiguas continúan sacando suculentos espetos y frituras de pescado fresco para deleitar los almuerzos en un día de playa, las cocinas de vanguardia ganan terreno ampliando la diversidad de cartas frente al mar.

Entre los sabores mÔs típicos, el pescado que, desde la Lonja de Motril, surte las cocinas de los chiringuitos granadinos, dando la mejor versión del mar de AlborÔn. Bien sean a la plancha, entre brasa, para fritura o al espeto, el pescado es el rey de la costa en lo referente a la gastronomía veraniega. No se quedan atrÔs los platos mÔs frescos como las ensaladas, en las que por ser tierra tropical, encontramos en todas sus vertientes y con los característicos matices que aportan el aguacate, el mango y otros frutos exóticos.

Nunca se podrÔ obviar un buen arroz en el inconfundible marco playero, por eso hay platos que no se pierden. Disfrutar de una paella, un arroz marinero o un arroz negro es relativamente sencillo en cualquier chiringuito granadino. Los gazpachos, la cerveza bien fría, las migas de verano o un tomate abierto con sal y un chorreón de un buen aceite de oliva virgen extra. Y es que de corte tradicional o vanguardista, hay sabores de los que no queremos prescindir en verano.

Seis de los chiringuitos que ejemplifican bien las tendencias o estilos gastronómicos a lo largo de la costa granadina, abren sus puertas para comenzar a degustar el verano.

Chambao de Paco, en Calahonda: Un chiringuito para disfrutar de los productos del mar

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En 1956 abrió sus puertas por vez primera el Chambao de Paco. Hasta el año 1988 fue un chiringuito de temporada que se montaba y desmontaba en los meses de verano. Sin embargo, desde hace ya algún tiempo se puede disfrutar de su amplia oferta y hospitalidad durante todo el año. Como es tradición, la especialidad de sus fogones son los pescados frescos. La quisquilla de Motril, la niña bonita de las costas granadinas, tiene un lugar destacado en la carta. Y es que son fieles defensores del producto local. Sus frituras de pescado son conocidas en la zona y suponen un fuerte reclamo entre su fiel clientela.

Entre sus herramientas de trabajo luce, desde hace tiempo, un horno Josper de carbón que imprime a los platos su característico toque ahumado que tantos aficionados demandan. Los huevos rotos con vinagre de Jerez y ajo son una de las recetas estrella de la casa, mÔs allÔ de los pescados y sus arroces, que ya sean ciegos, negros o caldosos, suelen ser protagonistas de muchas de sus mesas. Con una capacidad aproximada de 80 personas y un tique medio que ronda los 25 euros por comensal, es una buena parada para degustar los sabores mÔs marineros de la temporada.

El truco

En la fritura, el pescado fresco y la calidad del aceite, lo es todo. El aceite debe estar limpio y a la temperatura óptima para que todo salga perfecto. Hay que guardar atención a las variaciones de temperatura al comprobar el punto de fritura del pescado.

Chiringuito Tito Yayo, en Playa Cabria: El arroz a pie de playa, un clƔsico que perdura

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Quienes conocen la playa de Cabria saben que se encuentra entre Salobreña y Almuñecar, concretamente en un enclave que bien se podría definir como paradisíaco. Allí, en su marco coqueto y embriagador, se encuenra Tito Yayo. Su histórica trayectoria y popularidad son de sobra conocidas, y es que año tras año no pierde su esencia, su trato afable, ni su cercanía. En su carta encontramos platos ligeros de entrante, como las ensaladas a las que tan acostumbrado estÔ el cliente, especialmente disfrutar tras horas de calor y exposición al sol.

Pero no son sus sabores tropicales, ni sus verduras frescas las que han hecho tan conocido a este emblemƔtico chiringuito, sino sus arroces. Desde la paella ibƩrica de abanico con setas, al arroz caldoso de marisco pasandopor la paella de gamba roja son algunas de las propuestas en su carta de arroces de autor, que aconsejan encargar siempre previamente, y que se han convertido en el santo y seƱa de su cocina costera.

La apuesta por los productos de la tierra va mƔs allƔ de los fogones pues en su bodega encontramos multiples referencias a los bodegeros granadinos.

El truco

Con recetas propias que definen su toque personal en cada una de las elaboraciones, la carta de arroces se antoja como una de las referentes en la costa granadina. Tradición, amor y cocina a fuego lento los hacen particularmente suculentos y deseados por los comensales.

La Bahía, en Salobreña: Un espeto que rompe moldes a los pies de la playa del Peñón

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Su oferta gastronómica es una de las mÔs amplias, quizÔs por ser un chiringuito que permanece abierto durante todo el año. El salón, recientemente inaugurado, en el que la carne y las recetas algo mÔs cuidadas, especialmente en presentación; es su propuesta mÔs novedosa. Convive en armonía con una terraza en la que sentir el calor de la arena bajo los pies. El tercer salón es el que comparte carta con la terraza, donde los fogones se centran en pescados, ensaladas tropicales y arroces. Una vitrina que muestra las piezas del día, llegadas de la lonja, abre el apetito de todo buen comilón que la vislumbre.

Su fama en espetos es conocida por la clientela local y los turistas que acuden cada año a las costas granadinas. Alberto, maestro espetero, puede sacar unos 200 ó 300 espetos de sardinas diarios en temporada, y es que pocos manjares saben tan bien como un buen espeto de sardinas frescas de Motril, asadas mientras se deleita uno con la mirada puesta en el oleaje de la orilla.

El truco

Para hacer un buen espeto hay que tener en cuenta dos cuestiones: disponer de sardinas frescas de la lonja de Motril y leña de olivo. El fuego hay que encenderlo una hora antes, aproximadamente, ya que el espeto se hace con el carbón, no con el fuego directo. El tiempo para asar ejemplares de sardinas pequeños, tamaño ideal para este braseado, es de unos cinco minutos por cada lado.

Jacaranda, en Puerto Marina del Este: En el puerto hay un lugar para sentir el atĆŗn de almadraba

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Cuenta con una carta algo mƔs fresca a la que nos tiene acostumbrados el equipo culinario de Alacena de las Monjas, adaptada al enclave del puerto deportivo de Marina del Este, en la que tampoco faltan algunas de las elaboraciones mƔs tradicionales de la costa, sin perder jamƔs el toque de cocina de autor que les identifica.

El atún rojo de almadraba continúa siendo su producto fetiche, donde piezas exclusivas de la compra de ejemplares enteros hacen delirar los paladares mÔs exigentes. El trato exquisito y la absoluta precisión al manipular sus costes ofrecen un resultado sublime tanto en textura como en sabor. MÔs allÔ del protagonismo del atún rojo, su carta pone a disposición del comensal una buena selección de vinos, arroces de aires marineros y pescados como el lomo de bacalao en tempura o el pulpo de Motril con parmentier de pimentón de La Vera.

El tardeo es una de las novedades en este recién inaugurado restaurante, y es que serÔ a partir de la segunda quincena de Julio cuando pondrÔn a funcionar ese tardeo con copas y cócteles que refresquen los calurosos días veraniegos y acompañen la experiencia gastronómica del Puerto de Marina del Este.

El truco

El mayor secreto de sus exquisitos atunes es que provienen del arte de la almadraba gaditana, cuyos atunes rojos compran enteros y ronquean. Sus cortes y el especial cuidado que mantienen los hacen Ćŗnicos en boca.

BambĆŗ, La Herradura: Alma de chiringuito en una cocina de autor renovada

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Entre sus puntos a destacar, el mimo al detalle. Presentaciones, servicio y platos bien trabajados en los que los sabores de fusión y notas frescas resultan mÔs que agradables, para disfrutar en familia o con amigos tras un intenso día en la playa. Con una acertada apuesta de exclusividad como elemento diferenciador en la oferta hostelera de La Herradura, sus conciertos y repertorio de artistas que desfilan por su terraza durante los meses de verano es, sin duda, un fuerte reclamo que acompaña la apuesta gastronómica que presenta.

Recetas como su lomo imperial de bacalao, yema a baja temperatura y tartar de

tomates con albahaca –que 'enamoró' el verano pasado– son algunas de las que muestran su buena mano entre fogones. El equipo culinario vuelve a defender las ensaladas con toques tropicales y frescos, como la de salmón marinado con cĆ­tricos, anacardos y mango o un timbal de aguacate con langostinos kataifi, cebolla morada y yogur tzatziki. Pero no olvidan las raĆ­ces mĆ”s castizas, a las que se acercan con los boquerones fritos, los espetos, los arroces o el pulpo a la brasa. La sangrĆ­a, elaborada en la casa, es otro de sus reclamos clĆ”sicos. La zona chill out continĆŗa ofreciendo un marco inigualable de descanso.

El truco

No parece importar la hora a la que acudir a este acogedor restaurante, pues sus almuerzos y cenas son habitualmente una acertada visita. Disfrutar de la música en vivo y una buena copa es también una grata opción para este verano.

Novus Beach Club, en Motril: La exclusividad de lo tropical entre 'verde mar'

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Si de enclaves especiales se trata, esta es otra de las paradas a tener en cuenta en el recorrido veraniego de chiringuitos costeros. Ubicado en el privilegiado entorno del antiguo chiringuito del Hotel Robinson, Novu luce impecable. Su renovada imagen y la exclusiva zona chill out son algunos de los atractivos que mƔs destacan a simple vista, pero su servicio y las cuidadas elaboraciones son un claro ejemplo de que la estƩtica debe ir acompaƱada de un buen contenido.

La bodega, siempre a la temperatura óptima y albergando referencias de lo mÔs interesante, es otro de los puntos a destacar de este neochiringuito. Otro aspecto a tener en cuenta es que ofrecen desayuno, y eso un aliciente a tener en cuenta, sin duda. Un desayuno en la playa es un placer difícil de olvidar.

Los espetos no podƭan faltar, pescados variados, cocinados a la brasa sobre la barca, van sucediƩndose a lo largo del verano. Los revueltos, los arroces (siempre por encargo) y las ensaladas tambiƩn forman parte de su carta, al igual que las sopas frƭas, como el popular y tan demandado salmorejo o el gazpacho, dos recetas imprescindibles en esta Ʃpoca del aƱo.

Para los mƔs carnƭvoros, el entrecot de ternera espaƱola, el lagarto o la hamburguesa gourmet son algunas de las propuestas que podrƔn encontrar esta temporada. Entre los pescados, mƔs allƔ del espeto, una amplia variedad proveniente del puerto de Motril dinamiza la carta con sus sugerencias diarias. Entre sus postres, exquisita fruta fresca, demanda creciente para los 'foodies' y 'veggies' que se acercan a la costa.

El truco

Las noches de música en vivo que comienzan con un buen champÔn al atardecer no tienen desperdicio.

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