En el Campo del Príncipe, Chema García recuerda los sabores de infancia en El Realejo. / IVÁN LUQUE

Una Alhambra con... | Chema García, dibujante ilustrador

«Sin postres caseros, sería muy desgraciado»

El autor del cartel de este año del Día de la Cruz reivindica la dimensión gastronómica y festiva de los certámenes de cómics y el producto de temporada

JESÚS LENS Granada

Tenía que ser en El Realejo, dado que el dibujante e ilustrador Chema García tiene una de sus obras en exposición en la Corrala de Santiago. Además, los primeros años de su vida los pasó en San Matías. Nos citamos en el Campo del Príncipe y nos sentamos en la acogedora terraza de La Ninfa para disfrutar de un espléndido mediodía.

–En la muestra colectiva 'El corazón manda', en beneficio de las Comendadoras de Santiago, ha dibujado una estampa muy gastronómica.

–Al hablar de monjas conventuales inevitablemente piensas en dulces. Ahí al lado está la Alacena de las Monjas, por ejemplo. Además, tengo predilección por postres como los pestiños o los roscos. He optado por dibujar una magdalena, que es muy sonora. La misión de los niños es oler los dulces que preparan las madres, las abuelas, las titas… deben investigar qué pasa en esas cocinas mientras hacen tiempo para rebañar los restos de las natillas y la crema pastelera. (Risas). Siempre nos gustó suplicarles que nos dejaran rebañar. En mi ilustración he dibujado a esos niños que persiguen un dulce, pero ven cómo se les escapa entre las yemas de los dedos y finalmente serán los angelitos del cielo quienes consigan comérselos. Es un juego.

–¿Le gusta la comida conventual?

–No especialmente, pero soy un dulcero contumaz. Me gustan los dulces de cualquier lugar que se ponga a tiro. Los postres caseros son algo fundamental. Si no hubiera tenido postres caseros en mi vida, había sido muy desgraciado. Recomiendo los panecillos fritos de leche con canela, que son muy desconocidos. En El Valle, de donde es mi familia materna, los ponen en un plato hondo. Están deliciosos. (Mirada ensoñadora)

–¿Cómo fue el proceso de diseño del exitoso y alabado cartel del Día de la Cruz de este año, basado en una mirada hacia el cielo y los balcones engalanados?

–Tanto en mis viajes como en mis paseos por Granada fotografío tejados y contrapicados por costumbre. El llamado 'plano nadir'. Tengo infinidad de esas fotografías y es una idea natural desde hace años. Andando por el barrio de la Virgen se me ocurrió que era el cartel de este año. Estoy encantado con la acogida entre los granadinos y muy orgulloso, que el Día de la Cruz es la festividad a la que más cariño le tengo. Recuerdo hacer cruces con los amigos cuando éramos pequeños. Si nos daban un duro, teníamos para pipas. Con cinco duros nos daba para la palmera de chocolate y ya con veinte duros, sacábamos para ir al cine o para comprar tebeos.

–En su faceta como ilustrador, ¿ha hecho trabajos relacionados con la gastronomía?

–Sí. He diseñado cartas como la de El Puente, de Julio de Castro, en La Chana. ¡Lo de las cartas es un mundo! También hice el trabajo de decoración de un local frente al parque García Lorca. Y cuando trabajaba en publicidad, en el Madrid de los años 90, uno de mis primeros encargos fue el diseño de la carta de los vagones restaurante de Renfe.

–¿Y como dibujante de cómics?

–He trabajado mucho sobre la cerveza. De hecho, estoy recopilando y ampliando mi serie 'Basado en hechos de bares' en la que cada historieta se desarrolla o tiene que ver con el bar de alguna ciudad. Aparecen Granada, Málaga, Sevilla, Almería, Mérida, Nápoles, Palermo... Para mí el bar es, y más en esta época, algo muy importante.

–¿Elige los salones del cómic a los que acude por la cuestión gastronómica?

–¡Es un tema que importa mucho! (Risas). Deben tener un aliciente culinario y gastronómico para que nos sintamos a gusto. Cuanto más grandes y fríos son, menos autores vamos.

–¿Cómo fue su experiencia gastronómica en Extremadura, trabajando en su película de animación sobre Buñuel y la tierra sin pan?

–¡Peligrosa! (Risas). En Extremadura saben comer y la parte cárnica es esencial. También fuimos mucho a Portugal. El pastel de Belem es otra dimensión.

–Vive en Vegas del Genil y baja mucho a Salobreña. ¿Consejos?

–El producto de cercanía. ¡Esos espárragos! Cuando se recogen los ajos, la vega huele entera a ajos. Y de la Costa, la huerta tropical y el pescado, claro. Las 'espichás' de La Caleta son obligatorias.

MENÚ DEGUSTACIÓN

  • Un ingrediente El pan, por desgracia. (Risas)

  • Un sitio para celebrar Subterránea y alrededores

  • Una tapa para abrir boca Un tarrito de salmorejo

  • Una cocina internacional Italiana

  • Dulce favorito Pan de leche