'De tal palo, tal costilla', el plato más demandado en Qübba Gastrobar durante Gravite.

Gastrobitácora

Probar la carta, entera y verdadera

El gastrobar Qübba del hotel Saray ha sido el restaurante oficioso del festival Gravite, donde hemos disfrutado de la excelente y premiada cocina del chef José Miguel Magín

JESÚS LENS Granada

Me sé su carta de arriba abajo. No voy a presumir de haber probado todos sus platos, pero casi. Estas dos últimas semanas, el gastrobar Qübba ha sido el salón de mi casa, donde más he comido, bebido y disfrutado de las mejores viandas preparadas por José Miguel Magín y su espléndido equipo. Organizar festivales culturales es duro, cansado y exigente. Pero te permite comer y cenar con los invitados de forma tranquila y relajada. Por segundo año, el Saray ha sido el hotel oficial de Gravite, el festival patrocinado por CaixaBank que anoche echó el cierre con un concierto en el Lemon Rock. Y nada mejor que contar con un cocinero de confianza para agasajar a los escritores, dibujantes y músicos que vienen a Granada a derramar su arte, sapiencia y creatividad.

Todavía nos cuesta, en España, lo de comer en los restaurantes de hotel. Cuando les decía a Javier Olivares, Mónica Rouanet, Tony Gratacós, Carlos Bassas, Beatriz Osés o Clara Peñalver que comíamos allí, me miraban raro. Entonces toca explicar: «quedamos en Qübba, el gastrobar del hotel, que su cocinero es un crack y ha ganado varios premios culinarios». Ya sí caían las barreras. Porque si además de comer bien tienes la habitación a un minuto escaso, para descabezar un sueñecito o darte una ducha; mejor que mejor.

Les voy a contar cuáles han sido los platos estrella de estos días. Entre los entrantes, la pipirrana con salmón, mango y aguacate, que saca el mejor partido de nuestra Costa Tropical. Y unas croquetas variadas, crujientes por fuera y cremosas por dentro. La de espinacas con pasas y piñones me ha gustado sobremanera.

Los bocados de merluza ha sido el pescado más demandado y celebrado. Y entre las carnes, además del abanico de cerdo ibérico, la gran triunfadora fue la costilla de cerdo San Pascual: 'De tal palo, tal costilla'. Este plato viene del certamen de tapas gastronómicas de Cervezas Alhambra y representó a Granada en el concurso nacional, quedando en segundo lugar. Tras el éxito de la propuesta, José Miguel Magín la dejó en carta, convertida en un suculento plato principal que también se comparte a las mil maravillas. La carne, adobada, confitada y asada, se desprende del palo de la costilla y resulta tan jugosa como sabrosa. Una auténtica delicia. Me encanta esta reivindicación del cerdo con ADN granadino que hace Magín.

Con lo golosón que soy, en casa me tengo prohibido el dulce. Me comporto como los jugadores que se autolimitan el acceso a los casinos: no compro ni caramelos para la tos y así evito caer en la tentación, además de librarme del mal. Pero cuando estoy en la calle… ¡ay, en la calle! La tarta de queso. El cono de chocolate. Las texturas de muselina láctica. Los he probado todos y no me ha pesado en la conciencia. Seguramente porque no me he pesado en la báscula. Pero al pegarme largas caminatas, que uno sale de casa con su mochila a cuestas muy de mañana y se pasa el día vagabundeando, como David Carradine en 'Kung fu', espero haber compensado. Y si no, me da igual.

Si leen la conversación con Javier Valenzuela de hoy verán que reniega de las largas comidas con sobremesa. Dice que las buenas ideas surgen al caminar, con la sangre circulando a toda velocidad. Estoy de acuerdo con él en el potencial creativo de caminar, correr y trotar, pero también creo en la importancia de las conversaciones tranquilas y sosegadas al calor de la cerveza, el vino y las buenas viandas. Ni se imaginan lo que se aprende al escuchar a artistas hablar de su obra con el relax que provoca disfrutar de una comida tranquila, relajada y sabrosa.

Me gusta que la gente que viene de fuera pruebe los productos de Granada. Eso, en Qübba, es ley. Por ejemplo, los vinos de Fontedei, que siempre triunfan. Además de nuestra proverbial cerveza, conocida y admirada en España entera. Para esto sirven, también, los festivales culturales, que generan riqueza y retorno económico a hoteles, cafeterías, bares y restaurantes; a librerías, teatros y salas de conciertos. Por eso, apenas terminado este lío, ya estamos pensando en el siguiente. ¡Seguimos!