Gregorio García, hijo, prepara pedidos en su céntrico establecimiento de la capital que esta semana abría sus cocinas para pedidos con cita previa. / Alfredo Aguilar

Así reparten a domicilio los bares y restaurantes de Granada en fase 0

Los primeros establecimientos de hostelería encienden tímidamente sus cocinas con incertidumbres, pero centrados en la seguridad sanitaria y la prevención

Tatiana Merino
TATIANA MERINO Granada

Mientras en la mayor parte de España el confinamiento comienza la llamada fase 1 dentro de la desescalada, en la que entre otras medidas las reuniones con familiares y amigos son una realidad, Granada permanece aún sin poder disfrutar de dichos desahogos. No es cualquier cosa, en los días que corren, poder descorchar una botella de vino junto a los seres queridos, tras casi dos meses sin contacto físico con ellos, y reunirse en torno a una mesa con una buena comida para compartir entre todos. Otras de las imágenes que estamos viendo esta semana en el resto de la península es la apertura de las terrazas, esos apreciados espacios que tantos buenos ratos ofrecen y que ahora han cobrado un valor mayor si cabe. Habrá que esperar a que la situación mejore para que aquellas escenas ahora lejanas vuelvan a producirse.

Ante el panorama de incertidumbre que se extiende y que lentamente va dando respuesta a las necesidades que el sector demanda, algunos valientes o atrevidos, según se mire, se reinventan abriendo sus cocinas y ofreciendo pedidos para domicilio. El mes de mayo comenzaba dando la posibilidad de permitir a los restaurantes trabajar los pedidos para ser recogidos, sin embargo en la provincia se ha preferido apostar por la comida a domicilio, un ejemplo de ello es Cala. Un restaurante con cocina de autor situado frente al edificio Forum que arrancó con un menú para los fines de semana. Samuel Hernández, chef propietario del restaurante, se apoyó en una de las plataformas de reparto a domicilio más conocidas para hacer llegar sus platos a quien lo solicitase previamente y ha tenido una acogida tan buena que tuvo que dejar algunos sin poder atender.

Uno de los primeros en lanzarse al llamamiento de las reaperturas para recoger o a domicilio ha sido el Bar Fm, que con una carta algo más reducida de lo habitual y bajo pedido, mantienen su calidad habitual y acercándola a cada casa. En el caso de Paco y Rosa, almas y propietarios del bar, han podido rescatar a dos de sus empleados del ERTE para trabajar en esta 'nueva' modalidad que habrá que esperar para saber si ha llegado para quedarse o es un mero reflejo de una situación nueva e 'imposible' para muchos aspectos de nuestra vida hasta ahora. Quisquillas de Motril, pulpo seco a la plancha, tarantelo encebollado o una ensaladilla acompañada de Champagne, albariño o cualquier otra elección de su carta de vino, son algunas de las posibilidades que ofrecen y que hacen llegar hasta la puerta de casa.

Ventanilla de Mostaza Green habilitada para la salida de pedidos 'coronavirus fre'e' para reparto en Plaza de la Alhóndiga. / Alfredo Aguilar

Mostaza Green es otro de los establecimientos que se han unido en estos días al pedido a domicilio. En pleno centro, el corazón de este restaurante es cambiante por naturaleza, nació como concepto fusión con toques de innovación y acento gastronómico, pero se fue transformando en una sala actual, dinámica y desenfadada que apuesta por un formato saludable y gamberro.

Ahora enfrenta la pandemia con el reparto a domicilio de sus platos más demandados de hamburguesas y ensaladas, ya que uno de los problemas que se venían dando en las plataformas habituales de reparto son los retrasos por el aumento considerable en la demanda que ha sacado los colores a la calidad del servicio de alguna de ellas, eso sin contar que el precio de las comisiones por pedido han aumentado en estas semanas.

Es un aspecto que no ayuda al sector, ni contribuye a los esfuerzos de recuperación que algunos logran hacer para intentar reactivar sus negocios e ir rescatando a la plantilla. Al igual que el Bar FM también ofrecen la posibilidad de pasar por el restaurante para recoger el pedido y llevártelo a casa tú mismo. Son opciones que se suman a esta nueva escena de persianas bajadas y salteadas aperturas.

Samuel Hernández ultima los platos para el reparto en Cala. / A. Aguilar

Las dudas sobre los protocolos, las medidas concretas, los detalles en los rescates de los ERTE, etc. permanecen en el aire, sujetos por el momento a la sensatez y el sentido común de cada hostelero. Aplican todas las medidas requeridas que hasta ahora se conocen y se mantienen constantemente informados por los canales oficiales para enfrentarse a la situación actual, donde la palabra más repetida es la incertidumbre.

Oleum, en la calle San Antón, con platos tradicionales, es otro de los establecimientos que se suman a los bocados para disfrutar en casa. En este caso uno de los pocos que han apostado por abrir todos los días de las semana, ya que ante ciertas voces discrepantes, el ambiente general no anima aún a disfruta de la comida elaborada fuera de casa, por lo que la mayoría ofrece sus servicios únicamente los fines de semana, casi por ir abriendo camino en busca de recuperar los puestos de trabajo ahora en ERTE de sus empleados más que por buscar la rentabilidad.

Frankfurt Bocanegra, un clásico que también prepara para llevar. / A. Aguilar

Clásicos para llevar

Sin embargo Iván Padrones narra una situación radicalmente opuesta. La segunda generación de la mítica bocadillería Frankfurt's Bocanegra en la calle Pedro Antonio reabrió sus puertas tras más de un mes cerrado, con pedidos a recoger en el local. «El recibimiento en el barrio ha sido sobrecogedor, el primer día la gente que pasaba por la calle miraba curiosa, se paraban, saludaban desde lejos. El segundo día comenzaron a entrar más pedidos y recibimos los primeros aplausos cuando pasaban por nuestra puerta para darnos ánimo y en agradecimiento a lo que ellos consideraron valentía por volver, y así hemos ido aumentando los pedidos y las muestras de cariño conforme van pasando los días», cuenta emocionado Iván, quien asegura que «los botes que nos están dejando son enormes en proporción, es la forma que tienen, según nos están diciendo ellos mismos, de darnos fuerza para seguir», expone Iván junto al único empleado, de los casi 50, que actualmenta ha podido rescatar del ERTE.

Bodegas La Mancha también se ha reinventado en esta crisis sanitaria. / A. Aguilar

La Mancha reabre con pedidos para recoger y platos de Castañeda

Esta pandemia está escribiendo hojas de nuestra historia que dejará historietas y anécdotas para el recuerdo. Entre ellas aparecerá, para los amantes de las barras y los habituales de Granada, la histórica reapertura de Bodegas La Mancha con sus legendarios bocadillos, ahora para llevar, a los que se suman, y he aquí quizás lo más llamativo para la memoria gastronómica de callejuelas granadinas, las aclamadas tablas y tapas de Castañeda. «Somos de reinventarnos, ya he vivido momentos difíciles y no será está situación la que pueda con nosotros», cuenta Pepe Torres, propietario de ambos establecimientos. «En los años ochenta la situación del barrio no era la mejor, pero salimos adelante. Aunque los motivos sean bien diferentes y la situación un hecho único, saldremos también de ésta», reflexiona Pepe mientras reconoce estar valorando, como otros muchos, las opciones de reparto a domicilio u otras alternativas para afrentar la incertidumbre de los días que están por llegar. De él depende también una de las terrazas más emblemáticas de la ciudad, el Kiosco Las Titas, que ha visto retrasada su apertura por la permanencia en la fase 0 de la provincia. «Llegaremos a la fase 1 y reabriremos la terraza con las medidas que se estipulen, me preocupa bastante más ¿cuánto tardaremos en recuperar la confianza para ser de nuevo receptores turísticos y recuperar la alegría de nuestra tierra?»