El restaurante de Granada con el equilibrio perfecto entre lo clásico y lo moderno
Su propuesta para esta temporada es justo lo que se espera de un establecimiento que fue pionero en nuestra tierra a la hora de atreverse a quitar la carta y ofrecer un menú degustación
Granada
Lola Marín y su Restaurante Damasqueros son uno de los clásicos y a la vez más contemporáneos de Granada. Su propuesta para esta temporada es ... justo lo que esperamos de un establecimiento que fue pionero en nuestra tierra a la hora de atreverse a quitar la carta y ofrecer un menú degustación que cambia con el mercado y en el que entran y salen platos e ingredientes dependiendo de la estacionalidad.
Eso es ya un clásico a la hora de hablar de gastronomía mundial, pero Lola Marín y su equipo vienen predicando con el ejemplo desde hace lustros. No es de extrañar, pues, que Restaurante Damasqueros renueve año tras año su Sol Repsol y se encuentre entre los recomendados por la Guía Michelin.
Como todas las primaveras fuimos a Damasqueros y, una vez más, comer su menú degustación fue un gusto muy mayor. Como decíamos, nos encontramos ante uno de los clásicos contemporáneos de Granada que nunca fallan y que, además, este año ha ahormado un magnífico equipo tanto en cocina como en sala, lo que permite que comer en este precioso establecimiento situado en el Realejo sea un placer de dioses. De dioses humanos, pero de dioses al fin y a la postre. ¡Muy destacable su iluminación, por cierto, una vez destacada la importancia del factor humano, lo auténticamente esencial!
Ya saben que no soy partidario de desvelar los menús de nuestros restaurantes de referencia. En primer lugar, como también hemos dicho ya, porque hay platos que entran y salen del menú de acuerdo con el mercado. Y, sobre todo, por el placer del descubrimiento y de la sorpresa, que cada plato de Damasqueros es una delicia. Una auténtica gozada.
¡Sí! Para empezar tenemos la ya imprescindible cata de aceite con un extraordinario pan de masa madre. Y de inmediato, un aperitivo frío con la quisquilla como protagonista. ¿Y si les digo que se presenta con fresa y sobrasada? ¡Ya tardan en ir a probarlo! Y atención al maridaje, también gloria bendita, que comienza con un burbujeante espumoso de Albariza de Barbadillo, ideal para brindar.
El siguiente bocado sería un epítome de la cocina de Lola: morcilla y maimones, en el que la tradición histórica de la gastronomía granadina más clásica se da la mano con la modernidad, la vanguardia y la innovación.
¡Y no les digo nada de un plato con el tomate adora —y capuchina— de la Cooperativa La Palma como gran protagonista. I-D-i aplicado al producto hortofrutícola. Y para acompañar, un vino ¿clásico?: el 'imperial' Junus de Arcos de la Frontera.
Les podría hablar de un pescado tan sorprendente como la pintarroja y su gazpachuelo, mirando a Málaga. Y uno de esos platos de raigambre quevedesca que podría aparecer en el mismísimo Buscón. Una receta que nos conduce al Siglo de Oro y que haría las delicias de los protagonistas del Ministerio del Tiempo: Gallina, apionabo y callos. ¡Y no les digo más!
Probamos un exquisito rape y la carne, un excelente jarrete ibérico con curry y lima. Acompañaba el Paraje de Mincal de Bodegas Vilaplana y, para terminar con otra sorpresa en forma de postre: higo seco, pasas y castaña. Otra vez lo mejor de la cocina granadina dulce condensada en un plato. En este caso y para rematar los brindis, un Oloroso Delgado, 100% PX crianza oxidativa, una golosina de Córdoba.
Lo dicho: Lola Marín y su Restaurante Damasqueros, siempre imprescindibles en el top del panorama gastronómico de la provincia de Granada.