El arroz del señoret de Arrozante, tan 'instagrameable' como sabroso.

Gastrobitácora

Ese rico arroz de los domingos

Como si lo lleváramos impreso de serie, a los españoles nos gusta celebrar el fin de semana con una buena paella. Arrozante es una inmejorable opción para darse el gustazo

JESÚS LENS Granada

El domingo, arroz. Es algo casi pavloviano. Una buena paella es sinónimo de disfrute, buen rollo y reunión de amigos o familia. Quedar para comerse un arroz es algo más que quedar para comer. Tiene mucho de rito y celebración de la amistad y el cariño verdadero. En torno al arroz, la confraternización alcanza otra dimensión. Mejor nos iría, como país, si quedáramos más a menudo para compartir una paella o un caldero.

Hará un mes, nos dio el volunto de comer paella. Era domingo, hacía sol y, a falta de cuñado campero del que echar mano, reservamos en Arrozante, restaurante que no por casualidad se llama la Casa del Arroz.

Está en el hotel Barceló Granada Congress, en la zona de Neptuno, con entrada directa desde la calle. ¡Lo que nos sigue costando ir a comer a los restaurantes de los hoteles, por cierto! Un tema al que deberíamos echarle una pensada, que cada vez hay una oferta más amplia, variada y de excepcional calidad en sus cocinas y salas, con propuestas de lo más interesante. Arrozante, en concreto, tiene un comedor cuya decoración está ambientada en el mar Mediterráneo gracias a los colores y las formas y materiales utilizados, que dotan de una atmósfera muy agradable a todo el local.

Encargar un arroz para tres te obliga a hacer una labor de negociación de lo más entretenida. ¡Ríete tú de las conversaciones para formar gobierno después de unas reñidas elecciones! Que si pescado sí o pescado no. Que si carne o verdura. Que si llamarle negro al arroz tiene connotaciones… Al final, el arroz del señoret siempre lleva las de ganar: con su marisquito jugoso y bien pelado, es una delicia. Y ese fue el que dejamos pedido, para disfrutar de un domingo como los señoricos, sin pelar palo al agua, que con este arroz no hace falta usar cuchillo.

Luego está la cuestión de los entrantes y la eterna lucha (dialéctica) entre pasarse o quedarse corto. Yo tengo claro que si hay ensaladilla rusa o de gambas, una concha o media ración cae fijo, con sus piquitos o colines, a ser posible. La de Arrozante es de una sorprendente liviandad, en un sentido no peyorativo del término: suave y muy sabrosa, se une a la amplia y creciente nómina de mis ensaladillas favoritas de Granada. Como le sumamos unas alcachofas de plena temporada, fue todo un acierto la elección.

Y llegó la hora del arroz, literalmente hablando. Me encanta verlo en la paella, tan grande y bien extendido, como la Liga de la Justicia de Snyder; y con ese cromatismo tan especial. Una buena paella es una obra de arte en sí misma. Me encantó la definición de la amable y simpática camarera que preparó la nuestra, mientras la mostraba a la cámara del móvil: «es muy instagrameable». ¡Y tanto que sí! No me extraña que la paella tenga su propio emoji, tan cuqui.

No me voy a extender en las virtudes de ese arroz. Solo les diré que no me he cansado de recomendarlo desde entonces a mis amigos más arroceros, incluidos un par de valencianos, sin temor a defraudarles. Rebañé mi plato y acabé con los restos de los demás. Y si aun así hubiera sobrado –cosa harto poco probable, la verdad– habría pedido que me lo prepararan para llevar a casa. ¡Puro vicio!

En su puesta en marcha, hace ya tres años largos, Arrozante, contó con el asesoramiento de dos de los mejores maestros arroceros de nuestro país: Carlos Otaola, del Restaurante Otaola de Sevilla; y José Luis Chaparro, del Restaurante Casa Chaparro de Valencia, cuyos establecimientos han recibido prestigiosos premios gastronómicos a nivel nacional e internacional.

Los chefs del restaurante han recibido formación especializada en Valencia y otro detalle importante: Barceló tiene sus propias plantaciones de arroz, de la modalidad bombita, en la mítica Albufera, lo que permite potenciar la identidad de los arroces basada en el sabor de cada uno. Si son ustedes buenos arroceros y aún no han estado en Arrozante, ya tardan. Lo disfrutarán.