De ruta por los bares más cofrades de Granada

Una ruta por los bares de referencia para los amantes del universo cofrade

El Rincón del Cofrade es un museo, repleto de imágenes de Semana Santa./F. A.
El Rincón del Cofrade es un museo, repleto de imágenes de Semana Santa. / F. A.
FERNANDO ARGÜELLES

El conocido chef Sergi Ariola, en una de sus visitas a Granada, cruzó la puerta del bar 'El Rincón del Cofrade'. Allí quedó fascinado por el 'maridaje' entre platos de alitas de pollo, carteles de Semana Santa, cerveza bien fresquita, vídeos de pasos de palio meciéndose, la amabilidad del dueño del local y los innumerables recuerdos que decoran paredes y techos en todo un museo de la Semana Santa. Tanto le impactó este establecimiento que no dudó en sacar su móvil y grabar un vídeo, que logró hacerse viral, en el que mostraba su fascinación por este bar recién descubierto por él.

Eso le suele pasar a todos aquellos que traspasan las puertas de alguno de los bares cofrades existentes en Granada, pequeños templos del sabor y la Semana Santa que durante todo el año se convierten en lugares de peregrinación para disfrutar de tapas, raciones y buena compañía. Son establecimientos que proliferan en todas las capitales andaluzas, e incluso en algunos pueblos donde el mundo cofrade tiene protagonismo. Se convierten estos llamados 'bares cofrades', en puntos de encuentro y conexión con las costumbres y las tradiciones vinculadas con la Pasión de Cristo, pero también en oasis para los paladares más exigentes. Son 'gloria bendita' para los amantes del buen comer y el tapeo, por supuesto, acompañado de una entretenida conversación sobre el estreno que va a presentar tal o cual cofradía, el cese de algún capataz, el calendario de ensayos de la cuadrilla del barrio o cuestiones nimias, pero grandes para el cofrade, como el cambio de la gorra del uniforme de una banda o el color de la cera que llevará determinado paso de misterio.

Marchas y carteles

Este tipo de bares combina así buena cocina y un ambiente plenamente cofrade, un maridaje perfecto para los amantes del incienso y los redobles de tambor, que son dos elementos que nunca suelen faltar en estos establecimientos, ya que es muy habitual que se queme incienso a cualquier hora del día o por el hilo musical estén sonando incesantemente marchas procesionales o reproduciéndose vídeos en los televisores. Solo en las fechas anteriores al Rocío, el Día de la Cruz o el Corpus dejan escapar el sonido de algunas sevillanas o rumbas.

Hace ahora sesenta años abría sus puertas uno de estos establecimientos que ha logrado convertirse en punto de referencia para los cofrades de la ciudad. Se trata del popular Bar León. Ubicado en la calle Pan, muy cerca de Plaza Nueva, el actual establecimiento se encuentra situado justo frente al local en el que se fundó el primer León. Son ya tres las generaciones que han dado de comer a los granadinos entre conversaciones de Semana Santa.

Podemos definir la cocina del Bar León como guardiana de la tradición del tapeo granadino, sin perder las raíces y con una cuidada selección de materias primas y productos de primera calidad, y todo ello rodeado de elementos que recuerdan a la Semana Santa, especialmente en la Cuaresma, cuando llena sus paredes y techos con carteles que les llegan desde todos los rincones del país. Cada año logran recopilar más de un centenar, convirtiendo así al establecimiento en todo un museo entre platos y raciones tan celebradas como su carne de monte, los San Jacobos, el bacalao con tomate o, en estas fechas, el potaje de vigilia. Tiene buena fama su cocina.

No puede pasar la Semana Santa sin hacer una visita a la familia León-Guerra, ya que, además, el establecimiento se encuentra situado junto a la zona de tránsito de gran parte de las cofradías granadinas. Por si fuera poco, hoy viernes celebra un acto ya tradicional: por la noche llegará la Banda de Cornetas de Jesús Despojado a sus puertas e interpretará varias marchas. Sin lugar a dudas, la mejor manera de recibir a la Semana Santa mientras se disfruta de una cerveza, un buen vino y un rico plato de los que salen de su cocina.

1. Vicente del Paso, en El Rincón del Cofrade. / 2. Joaquín, dueño del Bar León. / 3. Fernando, gerente de El Tabernáculo. / F. A. / PEPE MARÍN

En el mismo centro de la ciudad se encuentra otro bar donde la Semana Santa puede vivirse cada día: El Tabernáculo. Situado en la calle Navas, su fundador, Fernando, acaba de alcanzar la jubilación, pero el establecimiento sigue adelante ya con la segunda generación. De no mucha amplitud, difícil es encontrar en sus paredes un hueco libre. Fotografías, carteles, estampas, medallas, cuadros... llenan hasta el último rincón del establecimiento. Gastronómicamente, las tapas son su punto fuerte, con variedad de sabores caseros. En la misma calle Navas encontramos otro establecimiento con un nombre genuinamente cofrade: La Chicotá. En sus paredes aparecen cuadros de distintos momentos de la Semana Santa granadina y acumula ya bastantes años escuchando también sabrosas conversaciones cofrades.

No solo en el Centro encontramos bares de este tipo. También en los barrios. Si hay un establecimiento popular entre los amantes de la Semana Santa, ese es el Rincón del Cofrade. Ha conocido varios emplazamientos desde que comenzó su andadura en los años ochenta. Primero estuvo situado junto al puente del Camino de Ronda, luego se fue a la zona de Gran Capitán, pasando más tarde hasta la localidad de Cenes de la Vega donde mantendría sus puertas abiertas bastantes años, hasta que finalmente vuelve a regresar a la capital hace unos años. En la calle San Marcos, en la zona baja de San Antón, abre actualmente sus puertas, tanto al mediodía como por la noche (por cierto, tradicional es a las doce de la noche cantar la salve rociera en el establecimiento, con las luces apagadas y velas encendidas).

Vicente del Paso, su responsable durante estos más de treinta años de historia cofrade entre vasos de cerveza y sabrosas raciones, sabe mantener la esencia del mundo cofrade, y sabe también dar un toque muy especial a los platos en la cocina. Las recetas de champiñones, alitas, el 'lomo que te como' o el paté artesanal son algunas de sus especialidades.

Otra especialidad del establecimiento, bien distinta, es tener dos pizarras en las que cada noche se descuenta un día para saber el número exacto de jornadas que restan para el Domingo de Ramos y el Rocío. Lógicamente, el momento de señalar el día cero es uno de los más esperados de todo el año.

A estos bares hay que sumar otros bares y tabernas donde está presente el mundo de los capirotes, los costales y las marchas procesionales que. Con el paso de los años, han ido abriendo sus puertas y han llegado a convertirse también en cita obligada para los cofrades. Es el caso en el barrio del Zaidín de La Cofradiera, o en el Realejo del Braserito. Regentado por personas muy vinculadas a las hermandades, en estos establecimientos siempre ha sido fácil encontrar conversación sobre estrenos de cofradías, cambios en juntas de gobierno de las hermandades o ensayos costaleros.