Antonio Lorenzo, cocinero de El Conjuro, sentado en el salón de su restaurante, convertido en referente culinario a nivel nacional. / A. AGUILAR

Premios gastroturísticos | El Conjuro de Calahonda

El saber y el sabor de la Costa Tropical

Elegido como Mejor Restaurante, El Conjuro de Calahonda saca el mejor partido al producto del Mediterráneo y a los cultivos de la comarca en un ambiente cálido, amable y familiar

JESÚS LENS Granada

Para entrar en una de las joyas gastronómicas de la provincia de Granada hay que bajar unas escaleras. Al acceder a El Conjuro de Calahonda, unas mesas altas y una barra dan la bienvenida al cliente. El ambiente es cálido, cercano y familiar.

El comedor, amplio e igualmente acogedor, de estilo minimalista, sin estridencias, se abre a un lado del establecimiento, que tiene sus ambientes muy bien diferenciados, para disfrute de todo tipo de clientes y comensales. Porque fuera, en el lateral del restaurante, también hay una terraza muy cuidada, cómoda y agradable.

Sostiene Antonio Lorenzo, el cocinero de El Conjuro, que le da especial alegría y satisfacción cuando los clientes le dicen que era la primera vez que iban a Calahonda. Que se habían desplazado hasta allí para comer en su casa. Es un logro de la mayor importancia.

Y es que por El Conjuro no se pasa. A El Conjuro hay que ir, ex profeso. Un desplazamiento, una visita que merece muy mucho la pena. La alegría, más bien. Porque comer en esta taberna de estilo contemporáneo siempre es un disfrute, una fiesta, una gozada.

Antonio y su hermano Daniel han echado los dientes en El Conjuro, un honesto mesón de toda la vida que abrieron sus padres hace muchos años y donde ambos han trabajado y se han fogueado, batiéndose el cobre un día tras otro. Antonio, en cocina. Daniel, en sala y detrás de la barra. Tesón, estudio y preparación, un proceso de formación continua imprescindible para alcanzar la excelencia.

En 2017, tras una remodelación completa, El Conjuro reabrió convertido en una taberna de estilo contemporáneo donde degustar un fastuoso menú gastronómico en el comedor, con numerosas propuestas fuera de carta de acuerdo al producto de mercado. Unos imperiales espárragos blancos, por ejemplo, dejan al comensal sumido en una feliz armonía.

La parte dedicada a taberna cuenta con una carta incontestable con los platos que caracterizan la cocina de Antonio Lorenzo, muy personal. Una carta de inspiración netamente andaluza, con toques asiáticos, en la que el mar Mediterráneo está muy presente, al igual que los productos hortofrutícolas propios de la Costa Tropical.

Así las cosas, El Conjuro honra a pescados como el atún, al que cada año suelen dedicar unas jornadas especiales. Al boquerón, bien frito, en todos los sentidos de la palabra. Y a la quisquilla de Motril, por supuesto, una de las joyas de la gastronomía local. ¡Y sus proverbiales arroces!

Antonio Lorenzo trabaja con las cooperativas de la Costa Tropical y saca el mejor partido a un producto exquisito como es el tomate Amela que comercializa La Palma. Lo mismo con el aguacate, el mango y otros productos tropicales.

El Conjuro dispone de una completa carta de vinos, con decenas de referencias para tomar por copeo tanto en la taberna como en el comedor.

Porque la propuesta gastronómica diseñada por la familia Lorenzo ofrece la posibilidad de 'armonizar' el menú y acompañar cada plato con una copa de vino diferente, tal y como se sugiere en su provocativa carta.

Una carta en la que, por tanto, los platos y los vinos no son compartimentos estancos: se hablan de tú a tú en un diálogo siempre enriquecedor. Es reconfortante poder probar varias referencias de vinos sin tener que pedir diferentes botellas. Todo orientado para la mayor y mejor satisfacción del cliente.

Los equipos de sala y cocina de El Conjuro están plenamente consolidados y acompañan a los hermanos Lorenzo desde hace muchos años. Experiencia, calidad y profesionalidad son sus divisas.