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Sentido homenaje del sector a Paco Rivas, chef jefe del Alhambra Palace

Rodeado de compañeros, Paco sostiene uno de los regalos que le brindaronlos asistentes./T. MERINO
Rodeado de compañeros, Paco sostiene uno de los regalos que le brindaronlos asistentes. / T. MERINO

Más de 60 cocineros y personalidades de la hostelería rinden pleitesía a cuatro décadas de cocina en el Hotel Palace

Tatiana Merino
TATIANA MERINOGranada

El pasado lunes tuvo lugar, en los salones del Restaurante Ruta del Veleta, un encuentro emotivo y cargado de recuerdos y anécdotas, para celebrar la jubilación de uno de los jefes de cocina más internacionales de Granada, Don Francisco Rivas Ruiz. Más conocido como Paco Rivas, como acostumbran a llamarle sus amigos y compañeros. Los últimos 16 años de la cocina del emblemático Hotel Palace han contado con su liderazgo al frente de sus fogones, pero fue mucho antes cuando las puertas del hotel se abrían por vez primera para acogerle como uno más de la familia. Hace 40 años que inició su periplo profesional en el hotel y es que, si algo define a Paco, es su fidelidad, su constancia infinita y su buen hacer culinario.

Desde los representantes de conocidas empresas relacionadas con el sector hasta sus inseparables compañeros, entre los cuales se encontraban quienes han compartido escenario junto a él desde hace décadas, aquellos a quienes ha enseñado, otros tantos con los que tantas aventuras ha compartido, muchos admiradores que mostraron su respeto por una carrera intachable o sus fieles compañeros de la Asociación Cocineros Granadinos. Todos ellos lograron llevarlo, desconocedor de lo que allí le aguardaba, a los espléndidos salones de la Ruta del Veleta, de la mano de su entrañable mujer, Loli. Su cara de emoción y sorpresa al ver a más de medio centenar de compañeros esperándole, fue un momento que quedará en el recuerdo de todos, junto al largo y emotivo aplauso que acompañó al momento.

Durante la copa de bienvenida, cada uno de los asistentes firmó un delantal para el recuerdo, donde los mensajes de gratitud por todo lo aportado a la ciudad y a la gastronomía granadina durante su extensa vida laboral daban fe del profundo sentimiento de cariño que el sector mantiene hacia el maestro Rivas.

Su pasión por la cocina le viene de cuna. Su madre, Encarna, trabajó como cocinera, y al quedar viuda, Paco decidió dar un paso al frente y ayudar a su familia con lo que más le gustaba hacer, cocinar. Contaba con 17 años y corría el año 1973. Con más timidez que arrojo entró en las dependencias del hotel como aprendiz de cocina. En 2013, su tesón y empeño le permitieron alcanzar el mayor rango posible en cocina. Una de sus frases más emblemáticas le define bien: «se aprende de todos, todos los días» y es que se trata de un cocinero humilde, honesto y sensato que ya encara sus días de descanso, bien merecidos.

La familia Pedraza acogió el evento como correspondía, con un menú de seis pases que cautivó a los asistentes, compuesto por mejillones con guacamole y cebolla roja encurtida en vinagre de miel de Sierra Nevada; pequeños tomates rellenos de corvina, velo de quisquillas de Motril, erizo y agua de mar; pulpo asado, emulsión de patata y aove; cococha confitada, reposada en pisto de tres pimientos y alioli de ajo negro; lingote de carrillera de vaca estofada al vino oloroso y fideos de arroz; y una torrija de arroz con leche, helado de chirimoya y azúcar de feria.

Tras el almuerzo, que se extendió entre charlas y chascarrillos, una copa de gintonic, coctelería y otros licores para concluir una celebración que reunió a una gran parte del sector y que brindó la oportunidad de reconocer la labor de un cocinero de los de antes, pero que supo adaptarse a los tiempos e inspirar a las nuevas generaciones.