Una Alhambra con | Marina Sabariego, artista con exposición en la galería El silo eléctrico
«Siempre he pintado. Esto es lo que me gusta y lo que sé hacer »
La propuesta de Marina Sabariego es tan original que combina lo apocalíptico con una ternura sin fin
Granada
Volvemos a la galería El silo Eléctrico, con una exposición muy especial.
–Es usted una artista muy joven, pero que está desarrollando un perfil ... interesante. ¿Su trayectoria?.
Realmente no hay tantísimo que contar todavía –sonríe-, aunque sí es cierto que llevo un par de años que están siendo bastante prolíferos en cuanto a oportunidades y estoy muy contenta con cómo se están dando las cosas.
–¿Vocación desde chica?
–Siempre he pintado. Desde hace tiempo tengo muy claro que esto es lo que me gusta y lo que sé hacer, y nunca me he alejado de ahí. Durante la carrera, y después con el Máster de Producción Artística, he tenido experiencias maravillosas y creo que Granada ha sido un lugar idóneo para mí. Tengo la suerte de ser de aquí y es una ciudad que me ha aportado muchísimo: está llena de vida, de arte y de gente con ganas de hacer cosas..He tenido la suerte de encontrarme con oportunidades muy buenas. Por ejemplo, con La Escombrera, un espacio creativo polivalente en La Chana impulsado por gente de la Facultad de Bellas Artes, que me permitió exponer allí. Creo que durante estos últimos años se han generado nuevas iniciativas y oportunidades para artistas jóvenes y han contribuido mucho a crear este ecosistema de compañeros apoyándose entre compañeros. Para mí, ese tipo de iniciativas han sido fundamentales y, sin ellas, probablemente yo no estaría hoy donde estoy. Así que intento aprovechar y valorar mucho las oportunidades que van apareciendo. El Silo Eléctrico, donde expongo ahora THE END IS COMING, es precisamente uno de esos lugares que ha apostado por mi trabajo y estoy muy agradecida por ello.
–¿Y las junteras?
–creo que he estado muy bien aconsejada tanto por profesores y profesoras como por compañeras y amigos. Al final, creo que todo esto también se construye compartiendo, aprendiendo de los demás y viviendo experiencias bonitas. Aunque todavía siento que tengo muchísimo que trabajar y aprender, creo que una de las cosas que más me ha ayudado ha sido disfrutar de lo que hago y seguir mi intuición. He tenido mucha ilusión y mirar ahora hacia atrás, a hace un par de años, y ver dónde estoy me sorprende muchísimo. No me imaginaba estar aquí, en El Silo, con una exposición individual y también con nuevas oportunidades por delante, así que la verdad es que estoy muy agradecida.
–¿Y las distinciones de la UGR, incluyendo la compra de una obra?
–La verdad es que fue algo estupendo, e inesperado. Estaba en la carrera y me animaron a presentar un porfolio en el que, sinceramente, yo no tenía demasiada fe. Nunca había hecho un porfolio profesional antes y era mi primer coqueteo con el tema de convocatorias, concursos, etc., así que no esperaba gran cosa. Y, de repente, me encontré con la sorpresa de mi obra gustaba, que era reconocida y que había interés en ella. La verdad es que recibir ese tipo de mensajes y ese respaldo anima muchísimo. Empezar a escuchar cosas como «sí, sigue por ahí», «no lo dejes» o «confía en lo que estás haciendo», para mí fue muy importante, porque no siempre es fácil mantenerse y esforzarse todo lo que a una le gustaría. Así que sí, ese reconocimiento supuso un impulso muy grande. En ese momento fue una inyección de ánimo muy importante para mí.
–¿Técnicas?
El pastel al óleo ha terminado dándole un carácter bastante personal a mi obra. Es una técnica un poco sucia y caótica, que a veces me lo pone difícil, pero también siento que encaja mucho con mi manera de trabajar.