Una Alhambra con | Elysa Castro, escritora
«Me siento cómoda con un pincel. La tecnología sólo es una herramienta»
Ganadora de un Goya y un Carmen, la artista granadina vuelve a sus orígenes y saca a relucir su vena más personal
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Granada
Estas mañanas de canícula, la galería El Silo Eléctrico se convierte en refugio climático en plena Cuesta Gomérez, sin necesidad de aire acondicionado. Y más ... desde que en sus paredes luce 'Ritual Tiki', la exposición de Elysa Castro, con todo el aroma de la Polinesia y los Mares del Sur.
–La conocemos especialmente por su faceta en el mundo del cine y la animación. ¿Nos cuenta algo?
–Mi primer contacto lo tuve en 2008 en unas prácticas de empresa en una productora de Granada que no llegaron a nada interesante. Durante unos años seguí con mi profesión de ilustradora para libros de texto y, con el tiempo, busqué la forma de volver a integrarme en el cine porque necesitaba un cambio y ahí me topé con 'Buñuel y el laberinto de las tortugas'. El cine es gratificante porque el trabajo en equipo es muy enriquecedor, pero también es muy sacrificado: dependiendo de la etapa en la que te encuentres o del tipo de proyecto, te apetece estar en ello o no.
–El cine no es ni mucho menos su única faceta profesional y creativa ¿En qué disciplinas artísticas se siente más cómoda en este momento?
–Pues mira, he hecho de casi todo, nunca le he tenido miedo al cambio y soy bastante versátil trabajando en equipo. Profesionalmente, primero fui arquitecto de interiores y decoradora, pero la crisis inmobiliaria hizo que me moviese a otros terrenos y la ilustración y la animación siempre me habían fascinado, así que el primer paso fue tratar con la ilustración en la Escuela de Artes y Oficios. En esa época, montamos una marca de ropa surfera, también trabajé para el Ayuntamiento, con agencias de publicidad para TV. Ilustré libros de texto para colegios..., pero siempre me mantuve activa en mi ilustración más personal.
–¿Y la tecnología y lo digital?
–He de reconocer que siempre me he sentido cómoda con un lápiz, pincel y papel... para mí no hay nada como el trabajo tradicional, es terapia pura y aunque tuve que adaptarme a los tiempos y a trabajar en digital, nunca he sido una gran amiga de la tecnología, solo ha sido una herramienta. Ahora, con la IA generativa, creo que estamos viviendo un momento para demostrar lo que un artista puede hacer sin usar una pantalla.
–¿Y por cuanto a técnicas?
–Yo recuerdo haber hecho acrílico, carboncillo, pastel, óleo... pero la acuarela me permite una libertad y una frescura que, aunque a día de hoy me quede mucho por aprender, me hace sentir bien... y si lo aplico a mi ilustración personal ya es magia para mí.
–Y vuelve a exponer su obra gráfica, sus dibujos. Llevaba algún tiempo alejada de las galerías, ¿Algunas experiencias anteriores?
–He sido invitada a exposiciones colectivas oficiales durante años en galerías de Nueva York, Los Ángeles y también aquí, en Madrid, Barcelona, Sevilla y en Granada. Algo puntual hasta el momento. Me encantaba participar y ver mis originales colgados al lado de artistas internacionales que yo admiraba, era abrumador y yo me sentía muy pequeñita, pero feliz. Siempre me ha gustado exponer, colaborar o hacer algo simplemente para ejercitar y disfrutarlo, y era algo que ya había olvidado en cierta manera.
–¿Y qué supone para usted esta vuelta al mundo expositivo con esta nueva propuesta? ¡Y aquí, en su tierra, en El Silo Eléctrico!
–Pues continuando un poco con lo que comentaba antes... era algo que tenía aparcado y que es una ilusión poder retomarlo. La conciliación en casa con un niño no ha sido fácil y me emociono siempre que lo hablo porque desde que decidí hacer algo nuevo y fructífero para mi persona, esto ha sido una de las cosas más complicadas de llevar a cabo. Sin embargo, El Silo Eléctrico me lo ha puesto muy fácil todo y eso hace la exposición mucho más valiosa.