Sofrito, la medicina casera que cura casi todas las enfermedades
Ajo, AOVE, cebolla, pimiento rojo y verde y tomate se fríen a temperatura moderada durante al menos una hora. ¡Y al plato!
José Enrique Campillo
Médico, catedrático de Fisiología y experto en Nutrición y Alimentación
Uno de los remedios más eficaces para mantener a raya a la mayor parte de las dolencias, que nos afectan a casi todas las personas ... en alguna ocasión, es un preparado casero, fácil de elaborar y que está enraizado en la tradición española de siglos. Se trata del sofrito, fritada o pisto, que con todos esos nombres se le conoce, aunque no sean sinónimos. En realidad, el sofrito sería la base fundamental del guiso con cinco componentes fundamentales: ajo, cebolla morada, pimientos rojos y verdes, tomate y aceite de oliva virgen extra (AOVE). La fritada sería la técnica culinaria basada en la cocción en el aceite a temperatura moderada y durante largo tiempo.
El pisto es un plato completo muy versátil y al que le podemos añadir casi lo que queramos. Siempre hay que empezar picando o machacando el ajo y dejándolo reposar diez minutos en la encimera. Este bulbo contiene por separado la Alina y el enzima Alinasa. Al romper la estructura de la planta ambos se ponen en contacto y se inicia una reacción enzimática que produce la Alicina, un compuesto azufrado con maravillosas propiedades medicinales: antioxidantes, antiinflamatorias, antibacterianas, antivíricas y antiparasitarias. ¿No les daban a oler ajo de pequeños para combatir las lombrices?
Ponemos el AOVE a calentar en la sartén. Es el aceite más saludable del mundo por dos razones. En primer lugar, por su composición en sustancias saludables: las grasas monoinsaturadas como el oleico, las vitaminas la E y la C antioxidantes. El AOVE tiene un enorme poder antioxidante. Este se debe a que el AOVE contiene una sustancia llamada oleocantal que se puede considerar una especie de análogo del ibuprofeno, ya que ambos utilizan el mismo mecanismo antiinflamatorio dentro del organismo.
Chute de vitaminas
En segundo lugar, el AOVE es el aceite con el mayor 'margen de fritura', que es la resistencia de cualquier aceite a descomponerse cuando lo calentamos. Primero añadimos la cebolla, mejor roja o morada. Esta tiene flavonoides como la quercetina, un antioxidante, la antocianina que tiene propiedades neuroprotectoras y fibras probióticas que nutren las bacterias intestinales beneficiosas (insulina y fructooligosacaridos). Además de vitaminas y minerales.
Luego añadimos los pimientos que tienen vitaminas, potasio, licopeno (que es antioxidante y anticancerígeno) en los pimientos rojos y capsicina en los picantes. El picante con moderación y si no hay contraindicaciones es muy saludable.
A continuación, añadimos el tomate triturado que aporta fibra, licopeno, vitaminas, a destacar la C y la K1, tan importante para la distribución del calcio a los huesos y los betacarotenos, antioxidantes. Finalmente añadimos los ajos que ya están cargados de Alicina y no debemos dejar que se quemen.
Todos los ingredientes se dejan freír a temperatura moderada (para que no se destruyan sus componentes beneficiosos) durante cerca de una hora para que se destruyan las estructuras vegetales y suelten sus maravillosos componentes.
A esta base, saludable y deliciosa, le podemos dar numerosos usos, desde acompañar a carnes y pescados, le podemos añadir calabacín, berenjenas e incluso zanahorias y tenemos un primer plato completo. No lo duden, incorporen esta medicina extraordinaria a sus menús semanales familiares.
José Enrique Campillo Médico, catedrático de Fisiología y experto en Nutrición y Alimentación