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Betty Hernández habla en Picao Parrilla Bar de la importancia de las bibliotecas municipales Pepe Marín
Una alhambra con... Betty Hernández | Periodista, gestora cultural y emprendedora

«Subimos la apuesta de Lorca: un pan y dos libros»

La periodista Betty Hernández dejó su Venezuela natal y se instaló en Granada, donde es gestora cultural y emprendedora, dueña de una panadería

Jesús Lens

Granada

Viernes, 29 de agosto 2025, 09:46

Quedamos en el Picao Parrilla Bar, muy cerca del lugar donde se encuentra su panadería, Espiga dulce, en el número 33 de la Carrera de la Virgen. A lo largo de la conversación, Mauricio y Rosa se interesan por el pan sin gluten con el que trabajan Betty Hernández y su marido, entre otros temas de conversación. Pero después volvemos a ello. Empecemos por el principio.

–¿Cuándo y por qué se marchó de Venezuela?

–Me fui de Venezuela en 2018 debido a la terrible crisis económica, política y social del país, y que continúa en la actualidad, por la violencia en sus calles y por sucesos de inseguridad que viví en primera persona.

–¿Por qué Granada? ¿La conocía de antes?

– Buscábamos una ciudad en la que los tiempos de espera para regularizar la condición de mi esposo no fueran tan largos. Siempre he tenido doble nacionalidad: mi padre era canario, así que tocaba hacer todas las gestiones para él como familiar de un español. Y a pesar de que no conocíamos Granada, para ese momento, en temas de extranjería, era una ciudad que no tenía tanta demanda como Madrid o Barcelona y los tiempos de espera eran más cortos.

–¿Está la ciudad a la altura de lo que esperaban?

–Sí. Después de salir de Venezuela buscábamos un lugar tranquilo en el que pudiéramos sentirnos seguros y Granada nos sorprendió para bien, por supuesto. Es cierto lo que dicen: esta ciudad tiene embrujo.

–Cuéntenos la importancia que tuvieron las bibliotecas de la ciudad para usted.

–Las bibliotecas han sido un antes y un después en mi vida como migrante. Luego de la pandemia estaba muy movida emocionalmente y buscando consuelo me saqué el carnet en la Biblioteca Municipal Las Palomas, ahora Almudena Grandes, y la soledad comenzó a pesar menos. Más tarde descubrí la Biblioteca Provincial de Granada y sentí que era un lugar seguro al que podía ir para aprender, conocer gente y colaborar. Puedo decir que todo comenzó ahí: amigos y oportunidades de trabajo, por supuesto gracias a personas que trabajan en la biblioteca y que me abrieron las puertas para ofrecer lo que yo sabía, tanto para la institución como para su comunidad.

–¿Qué actividades culturales organiza usted ahora?

–Desde 2024 coordino el club de lectura del Patronato de la Alhambra y Generalife. En septiembre comentaremos 'El último amor del Gran Capitán' de Antonio Callejón Peláez. Además, en la Biblioteca Provincial de Granada y en empresas privadas también gestiono y coordino clubes de lectura.

–¿Qué aportan esos clubes?

–Rompen la burbuja de la soledad que conlleva leer. Al juntarnos, se conectan los diversos mundos de los demás participantes. Un libro son muchos libros cuando escuchamos las interpretaciones de los demás. Y desarrolla mucho la empatía, tanto con los propios personajes como con los demás lectores.

–¿Cómo ve a Granada de cara a la capitalidad cultural de 2031?

–Granada es una ciudad que no tiene nada que envidiar a otras ciudades con el patrimonio histórico que posee, la belleza que se consigue en cada rincón de sus calles y la gran oferta cultural que ofrece, así que creo que vamos muy bien encaminados a convertirnos en la Capital Cultural 2031. Mención especial a la dedicación y gran trabajo que están haciendo todas las personas e instituciones para alcanzar esa distinción.

–¿Cómo está siendo su experiencia con la panadería?

–Toda una aventura. Mi esposo y yo, desde octubre de 2024, abrimos todos los días la puerta de Espiga dulce, en la Carrera de la Virgen, y cada mañana nos convencemos más de que los proyectos de vida son como hornear croissants: mimo para hacer la masa, paciencia para que levante y mucha atención para que no se quemen en el horno.

–¿Suscribe la famosa frase de Lorca, «Medio pan y un libro», o subimos la apuesta?

–Subimos la apuesta: un pan y dos libros.

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