Mario Ruiz tras la barra de su taberna en Granada capital. / Ideal

El tabernero que quiere dejar su huella en Granada

Mario Ruiz, granadino de 32 años de edad, montó hace unos meses su propio bar, un lugar con el que quiere convertirse en un referente de su barrio

ALBERTO FLORES Granada

Mario Ruiz es un granadino de 32 años de edad que, pese a su juventud, es propietario una taberna en el barrio de Fígares, en la calle Marqués de Mondéjar, 1. Un establecimiento que abrió sus puertas hace poco más de seis meses. Desde entonces, a pesar de que todos los inicios son duros, no ha parado de trabajar para ganarse el cariño de sus vecinos y convertirse en un referente en la zona, algo con lo que sueña desde que abrió las puertas de su establecimiento. «Hemos conseguido muy buenas reseñas y la gente de la zona ya nos conoce, lo que es un orgullo llevando solo medio año allí», cuenta el hostelero.

Pese a dedicarse con gran ilusión y dejarse el alma en su negocio, su relación con la hostelería surgió de casualidad. «Fue algo completamente accidental, la verdad. Me iba a vivir con mi pareja y necesitaba tener unos ingresos porque no había trabajo de nada de lo que había estudiado. Un amigo abrió un negocio de este tipo y me ofrecí para echarle una mano». Unos inicios que le sirvieron para conocer de cerca la profesión y para, poco a poco, enamorarse de ella. «Descubrí que me gustaba y se me daba bastante bien tratar con la clientela».

Sin embargo, a los pocos meses el establecimiento cerró a causa de la pandemia del coronavirus y, después de pasar por otros bares, surgió la idea de montar su propia taberna. «Una persona me dijo que por qué no montábamos algo por nuestra cuenta y nos pusimos a buscar un sitio hasta que dimos con lo que hoy es la taberna», un negocio que comenzó junto a otro socio pero que desde pocas semanas desde su apertura ya trabaja en solitario.

Reconoce que fue difícil, como todos los inicios, pero no precisamente por la falta de clientes, sino por todo el papeleo que requiere iniciar un negocio. «El arranque fue complicado pero ahora con el buen tiempo y la gente más animada a salir ahora empieza lo divertido», comenta ilusionado. De su taberna cuenta que no busca otra cosa que ser una opción para que la gente del barrio pueda disfrutar de la gastronomía granadina en una zona tranquila: «Trabajamos una cocina muy casera y lo que queremos es que la gente al probarnos se quede siempre con ganas de volver».

Acaba de nacer como negocio, pero no deja de pensar en el futuro. «Estamos bien situados, en un barrio tranquilo y con una gran terraza con espacio para las familias, así que me gustaría ir paso a paso y hacer balance cuando cumplamos un año». Eso sí, admite que de momento no piensa en otra cosa que no sea permanecer abierto mucho tiempo y sueña con convertirse en una referencia de la zona: «Me gustaría que nos convirtamos en una parada obligatoria cuando la gente pase por el barrio»

Las arepas, la tapa estrella de la taberna de Mario

En su establecimiento Mario siempre busca ofrecer los mejores bocados a sus clientes, algo que hace basándose en las tapas granadinas más clásicas. Sin embargo, siempre le gusta ofrecer cosas nuevas. Y fue así como dio con el bocado favorito de sus clientes: las arepas.

«El cocinero es venezolano así que decidimos implantar como tapa las arepas y la verdad es que se han convertido en el plato estrella de la casa», cuenta el tabernero, que cuenta que se trata de una masa de maíz rellena con diferentes ingredientes que hacen en el momento. «Vendemos una barbaridad de arepas, están teniendo mucha aceptación en el barrio».