Transformación de El Quejío Wine Bar
Conocemos el 'nuevo' Quejío, el wine bar hermano de Faralá, único restaurante granadino con estrella Michelin
Granada
Así comienza la Guía Michelin la descripción de Faralá, el único restaurante de Granada que ostenta su codiciada estrella: «Este singular local del casco antiguo, ... que con su nombre rinde tributo a los vistosos volantes que adornan los típicos vestidos flamencos, se encuentra en un primer piso, pues a pie de calle está El Quejío Wine-Bar, un espacio más informal donde también organizan exhibiciones de cante y baile en directo».
No es baladí que la prestigiosa guía, la auténtica Biblia de la gastronomía internacional, comience mencionando tanto el emplazamiento del establecimiento como a El Quejío al explicar qué es Faralá. ¡Y lo hace antes incluso de entrar en la cocina de Cristina Jiménez y de hablar de los exquisitos menús degustación y soberbios maridajes que ofrece el restaurante, tan 'estrellado' como 'soleado' por Guía Repsol.
Cuando allá por noviembre le preguntamos a Antonio Outeda, el fundador y dueño de Faralá, qué suponía la consecución de la primera estrella Michelin, nos sorprendió que recién recibida la buena noticia ya estuviera pensando en evolución y mejora. ¡La única manera de no quedar estancados, presas del conformismo y la autocomplacencia!
Pues ya tenemos el primer cambio: la reforma y renovación de El Quejío, el Wine Bar situado a pie de calle, en la mítica Cuesta Gomérez. El objetivo de este 'nuevo' Quejío, en palabras del propio Antonio: «ofrecer una alternativa complementaria, siempre exquisita y de primerísimo nivel, al restaurante con estrella Michelin». Una renovación que surge precisamente «tras la obtención de la primera estrella Michelin de Faralá, lo que impulsa una serie de mejoras dentro del proyecto global del restaurante. Entre ellas, se plantea la transformación completa de la planta baja, incluyendo El Quejío».
Informalidad y accesibilidad
De esta manera, el nuevo El Quejío Wine Bar «se concibe como un espacio más informal y accesible que el restaurante gastronómico, manteniendo el nivel de calidad pero con un enfoque más desenfadado». Y para ello, su propuesta busca que «la clientela comparta platos basados en buen producto, disfrute del vino de forma más flexible y de esa manera, generar una experiencia más dinámica y menos formal», señala Antonio, para quien «El Quejío se posiciona como complemento a Faralá, extendiendo su propuesta hacia un público más amplio».
¿En qué ha consistido esta renovación? Para empezar, el espacio físico. «Hemos hecho una redecoración integral de El Quejío y de toda la planta baja, lo que ha implicado una actualización del diseño con un enfoque más contemporáneo». Y como todo cambio debe tener un porqué, con esa renovación «se busca una mejora sustancial de la funcionalidad que repercuta en la experiencia del cliente», señala Antonio, que no deja de pensar precisamente en la clientela, a cuya satisfacción está enfocado todo el trabajo.
Sobre la propuesta gastronómica de El Quejío, y sin 'reventar' la sorpresa ni 'fastidiar' el placer del descubrimiento; Antonio Outeda nos adelanta que el Wine Bar «cuenta con una nueva carta basada en platos para compartir a través de una cocina centrada en producto y versatilidad».
Carta de vinos
Hablamos con la sumiller, Lidia Outeda. Si estamos en un Wine Bar, la carta de vinos es esencial, obviamente, y ella se ha encargado de su conceptualización y selección . «Hemos hecho una revisión completa de la bodega, uno de los elementos diferenciales del proyecto. Contamos con más de 100 referencias disponibles por copas y una apuesta clara por vinos andaluces y españoles». Y al preguntarle por un lema que condense esta nueva línea de trabajo, Lidia lo tiene claro: «accesibilidad, diversidad y especialización».
Dirección gastronómica
La responsable de la línea culinaria de El Quejío Wine Bar es Cristina Jiménez, quien le imprime una lógica y consecuente continuidad con la identidad gastronómica de Faralá. ¿Algunas propuestas que la clientela no debería dejar de probar? Las que componen el Menú Complicidad, que incluye platos y postre para compartir entre dos personas como el Tartar de quisquilla de Motril y Aguachile verde; Pastela moruna de cordero segureño y, como toque dulce, Tiramisú y palo cortado.
Y todo ello busca un objetivo claro: «crear un espacio gastronómico más informal dentro del universo Faralá, dar mayor protagonismo al vino como eje de la experiencia, ofrecer una alternativa complementaria al restaurante con estrella Michelin y posicionar El Quejío como punto de referencia para el consumo de vino por copas en Granada, algo que es tendencia al alza», concluye Antonio Outeda, para quien también es importante «dar valor a los vinos andaluces en propuestas contemporáneas, continuar con la evolución del proyecto tras la estrella Michelin y trabajar en la diversificación de formatos dentro de un mismo restaurante».
El mejor flamenco
Elemento esencial de ElQuejío, como también destaca la Guía Michelin, es su programación estable. de flamenco en vivo, de miércoles a domingo a las siete de la tarde. «Hacemos flamenco tradicional y lo más importante: siempre con artistas de primer nivel», explica Antonio Outeda.
Y es que el maridaje que combina emplazamiento en plena subida a la Alhambra, muy cerca de la mítica Puerta de las Granadas; una exquisita programación musical con el mejor flamenco y una igualmente suculenta propuesta gastronómica que apuesta por Granada yAndalucía tanto en la carta de vinos como en la de platos a compartir es insuperable.
Capitalidad cultural
A la hora de hablar de la candidatura granadina a la capitalidad cultural del año 2031, propuestas como la de Faralá y ElQuejío Wine Bar deberían ser esenciales. Máxime porque el guiño a Jerez de la Frontera y sus magníficos vinos y bodegas, internacionalmente reconocidos, permite tender puentes con otra ciudad que pugnó por esa candidatura, integrando parte de su propuesta para mostrar a Europa lo mejor de Andalucía, musical y gastronómicamente hablando.