Vivir para comer (y beber)
Vendimia temprana y el sector del vino
El sumiller y enólogo Antonio Carrillo Díaz nos habla del momento de la viticultura, granadina y mundial
Granada
Están pasando muchas cosas en el mundo del vino. Y no todas buenas. Nos lo cuenta el enólogo y sumiller Antonio Carrillo Díaz. Nos habla, ... por ejemplo, del adelanto de la vendimia de este año. «Hasta 20 y 25 días por culpa del calor, que la uva ha madurado más rápido. Sin embargo, la climatología del ejercicio vitivinícola (diciembre, enero y febrero) fue más lluviosa de lo normal en Granada, con un beneficio directo para el viñedo de secano antes de que comenzara el ciclo vegetativo. Gracias a esta humedad acumulada, las viñas brotaron con fuerza en primavera, mostrando un desarrollo vegetal excelente y racimos bien formados con una sanidad vegetal impecable. La combinación de un suelo hidratado con un posterior inicio de verano muy seco evitó la aparición de enfermedades fúngicas comunes, como el mildiu o el oídio, manteniendo la uva muy limpia. A partir del mes de mayo, sin embargo, las lluvias útiles prácticamente desaparecieron, pero a pesar de las altas temperaturas, la cosecha será mayor que otros años».
Todos estos cambios tienen consecuencias económicas para las bodegas y los viticultores. «Cada año se la juegan porque no saben si van a poder vender su producción de uva». Como explica Antonio, «es a ellos a quienes que se les presenta un gran problema, no por el precio de la uva, sino porque no van a tener quien se la compre: las bodegas no adquieren producción porque sus vinos no tienen salida como consecuencia de la baja demanda de consumo». Pero todo esto no le pilla de sorpresa: «Se veía venir, en palabras de mi amigo y colega Paco, enólogo de la bodega 'Finca Cuatro Vientos'. Se reduce el viñedo y los altos costes de producción generan un gran desequilibrio. A veces trae cuenta no cortar la uva. Si a todo ello le añadimos el descenso en el consumo de vino…». Compleja situación.
«Los viticultores continúan siendo la parte más débil de la cadena de valor y siguen encontrando dificultades para conseguir precios que garanticen la rentabilidad de sus explotaciones. Esta situación no responde únicamente a una mala campaña sino a un problema estructural que el sector viene arrastrando por la caída de demanda y la falta de rentabilidad, unido a una ley alimentaria que no termina de funcionar y ante la ausencia de medidas contundentes encaminadas a resolver el problema», explica Antonio.
Y una severa advertencia: «Si esta situación continúa, dentro de unos años será muy difícil encontrar vinos elaborados con uva granadina en los supermercados o en los establecimientos de hostelería». Y la cuestión es muy grave y afecta a numerosos agentes.
¿Cómo hemos llegado aquí? «Hay menos consumo interno. El vino pierde terreno en el consumo cotidiano dentro de casa. Además, las preferencias del consumidor cambian. El rejuvenecimiento de nuestro target objetivo ha cambiado las preferencias del consumidor: bebidas mas ligeras, menos contenido alcohólico, preocupación de la salud. Los jóvenes piden vinos 'más fáciles de beber' que cada vez encajan menos en el mercado tradicional: según COAG el consumo per cápita de vino en España ha caído de 9,23 litros en 2013 a 6,9 en 2025»
A eso hay que sumarle el stock excedente de producción por «factores externos adversos: cambio climático con sequías, heladas, aranceles internacionales; competencia de otros países productores; inflación general, etc.».
Y es que, para Antonio, hay una cultura de consumo en transformación: la forma de beber y socializar ha cambiado. Se puede decir que lo que se consume hoy no es lo mismo que hace 20 años.
«El mercado de la cerveza cada vez va ganando terreno con mensajes e identidades más horizontales. Y el mundo del vino, aunque transformándose, no puede alcanzarles.
La Generación de los Z (14-29 años y nativos digitales no rechaza el vino en sí, si no la rigidez, el elitismo y la falta de transparencia con los que tradicionalmente se ha comunicado la industria vitivinícola. Si consumen alcohol, sin embargo, sus valores chocan frontalmente con el formato clásico del sector. La llamada Generación Z está reescribiendo discretamente las reglas del vino y el sector tiene que adaptarse.