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VESO, el bar de siempre se reinventa como epicentro cultural y gastronómico del Realejo

Una propuesta diferente para tapear, tomar café o una copa de vino, mientras se disfruta la vibrante agenda artística de Espacio Márgenes

Al cruzar la puerta de VESO, el ajetreo habitual de la ciudad parece transformarse al instante. A través del imponente ventanal que se abre hacia la histórica calle Molinos, la vida cotidiana de Granada se contempla desde la serenidad, la inspiración y la belleza propia del arte. Pero por encima del inconfundible aire bohemio que flota en el ambiente, VESO transmite una profunda cercanía. Es un lugar que combina el diseño más actual con el espíritu acogedor de los bares de toda la vida, un espacio donde comer, tapear o tomar una copa se convierte en el preludio perfecto para dejarse sorprender por una exposición de pintura, un recital de poesía o una sesión de música en directo.

La creación de este espacio responde al deseo de evolución de sus creadores. «VESO nace cuando se cierra nuestra anterior etapa en el campo de golf donde, durante dos años, tuvimos una arrocería de la que estamos muy orgullosos. Pero sentíamos la necesidad de sacar esa gastronomía de un entorno más cerrado y clásico para acercarla a un público más joven y abierto», explica Alejandro Talavera Amaro, responsable del proyecto y chef del espacio.

Esa búsqueda activa de un nuevo hogar en el casco histórico dio sus frutos al encontrarse con los impulsores de Espacio Márgenes. «Buscando local en el centro conocimos a José y a Luis, responsables de Espacio Márgenes, y al cruzar nuestros proyectos hubo un match inmediato», señala el chef. La química entre ambas filosofías fue instantánea. «Irene, mi socia, y yo quedamos enamorados de la sinergia que se creaba al mezclar la gastronomía con la cultura, el arte y la música, y de ver lo involucrada que está Granada con todo lo relativo a la creación», destaca Alejandro. «En un entorno muy actual, VESO no deja de ser un bar de toda la vida donde comer, cenar o tomar unas tapas tranquilamente, que además te permite disfrutar de una interesante programación cultural», añade.

Culto a la multiculturalidad

En el apartado culinario, la propuesta asume un compromiso firme con el sabor auténtico y el respeto a la materia prima, prescindiendo de los elementos habituales de la hostelería tradicional. «Para mí, VESO es un reto como chef: es una cocina peculiar, sin freidoras ni planchas, donde buscamos una comida sana y muy respetuosa con el producto, con platos reconocibles dentro de una carta de bar pero con nuestro estilo propio», afirma.

La carta se consolida como una atrevida fusión internacional donde se entrelazan influencias de diferentes rincones del planeta con el recetario tradicional andaluz. «Es una cocina de fusión, donde conviven la cocina mexicana, la japonesa y la Nikkei, mezcladas y versionadas con platos típicos de toda la vida de Granada y tapas españolas», comenta Alejandro. «En el fondo, VESO refleja todos mis viajes y mi aprendizaje a lo largo de los años en los distintos países y zonas donde he trabajado. Es mi forma personal de plasmar, a través de la gastronomía, todas esas vivencias», añade.

Pese al refinamiento de sus elaboraciones, el equipo mantiene intacta su esencia popular: «Nos gustaría que la experiencia gastronómica de VESO conviviera con una cocina de barrio, algo que se pueda disfrutar todos los días, a precios muy asequibles y con productos reconocibles», subraya Alejandro. Entre sus sugerencias más aclamadas destacan el brioche de atún o el delicado tiradito de salmonete.

Para cada momento del día

Una de las grandes virtudes de VESO es su capacidad para amoldarse a los ritmos cambiantes de sus visitantes gracias a su horario continuo de 12:00 a 00:00. «Por las mañanas la propuesta es lo que hoy mucha gente llama brunch, aunque para mí eso se lleva haciendo toda la vida en España en cualquier bar: de pequeño podías ir a las 12 a tomarte una tostada, un café, un agua con gas o una cerveza bien fría, ir a mediodía a comer, por la tarde a tomar algo y por la noche a cenar. De ahí nace esa propuesta gastronómica capaz de acompañar todos los momentos del día», relata el cocinero.

Esta versatilidad se apoya en una arquitectura de interiores sumamente cuidada. «El diseño del local, realizado por Márgenes Arquitectos, hace del espacio algo rompedor y cautivador, uno de los restaurantes más bonitos y diferentes del centro de Granada», indica Alejandro.

Protagonismo del vino

El universo vinícola actúa como el elemento vertebrador que conecta la comida, la conversación y el arte. «El vino es uno de los pilares fundamentales de VESO, casi el nexo de unión con todo lo demás», asegura el chef. Gracias a la tecnología Coravin, ofrecen una variedad inusitada de botellas por copas: «Creemos mucho en el vino de copeo, que nos permite ofrecer muchísimas referencias distintas, desde vinos naturales hasta clásicos, de perfiles altos y medios. Al fin y al cabo, el vino es una forma de degustar y de probar cosas nuevas», reflexiona.

Espacio Márgenes

Resulta imposible comprender la esencia de VESO sin entender su implicación cultural. «Creo que no existiría VESO si no existiese Espacio Márgenes», manifiesta rotundamente su chef. «Nos encanta todo lo que hacen: nutren a la ciudad con un espacio diferente, lleno de vida, donde disfrutar de exposiciones, literatura, música, cine, teatro… VESO trata de ser el acompañante gastronómico perfecto para ese sitio».

Además, organizan iniciativas propias como catas de vino o la Candle Night, una velada a la luz de las velas con menú degustación. «Estamos abiertos a seguir explorando y cambiando, siempre dentro de un prisma cultural, artístico y gastronómico», aclara Alejandro.

Pese a su joven trayectoria, la acogida ha superado las expectativas. «Existen grandes sitios donde comer o cenar, y numerosas galerías de arte, pero creo que esa fusión es única. La gente, cuando nos conoce, se queda y repite», destaca el responsable del proyecto.

Para Alejandro, el secreto reside en propiciar encuentros reales: «VESO es un sitio donde dejar el móvil a un lado y venir a hablar en persona con tus amigos, conocer gente, descubrir ideas… Eso es lo que traspasa los límites de un bar normal». Mirando al futuro, sueña con consolidar este rincón como un pilar imprescindible en la ciudad, como ese sitio donde la gente viene a encontrarse en un local completamente diferente a todos los demás, pero que a la vez sea como ese bar de siempre donde ocurren todas las cosas bonitas de la vida.

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