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Una alhambra con... Marisol López Medina | Psicóloga y escritora

«Cada vez hay más músicas, y muy jóvenes, en el rock en Granada»

Acaba de publicar un libro de lectura imprescindible: 'Rock & Roles', el papel de las mujeres en el rock

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Jesús Lens

Granada

Marisol López Medina es una de las personas de Granada que a más conciertos asiste a lo largo del año.

–¿Qué tal el verano musical?

–¡Muy bien! He explorado festivales pequeños. Son los que suelo visitar porque no están masificados, son cómodos, la comida y los baños son fácilmente accesibles, se come bien y barato, te reencuentras con amigos… He estado por primera vez en el Suberock de San Vicente de Alcántara (Badajoz) Allí presenté el libro por primera vez fuera de Granada, y lo viví con mucha ilusión.

–¿Qué es Rock and Roles, publicado por la editorial Allanamiento de Mirada? ¿Qué la llevó a escribirlo?

–El libro es fruto de muchas cosas: de mi experiencia con la música en directo a lo largo de los años en mi ciudad, en otros lugares del país y en algunas ciudades europeas; de las innumerables conversaciones que he tenido sobre música (frecuentemente con hombres). De lo que mueve el rock en mi interior; de mi formación y experiencia profesional, de mi militancia feminista… Y sobre todo es fruto del cabreo, del «¡ya está bien! Esto lo tengo que escribir porque en dos minutos no se puede contar, Si no lo hago, nunca se va a entender.» No es una enciclopedia para consultar a las mujeres que han formado parte de la historia del rock. No busca sólo al lector asiduo de libros de música».

–¿Sigue habiendo machismo en la escena actual del rock?

–Sí, porque sigue habiendo machismo en cualquier ámbito de nuestra sociedad; de hecho actualmente coexisten dos realidades muy diferentes: mujeres con vidas muy avanzadas en el disfrute de sus derechos y otras cuyo estilo de vida es el de hace décadas; hombres a los que le parece natural el feminismo y hombres que lo consideran 'el gran mal del s.XXI' porque las feminista 'nos hemos pasado' o 'queremos mandar sobre los hombres'. Parecemos las brujas de la Edad Media (Risas). Esto por supuesto afecta a las mujeres que quieren hacer dedicarse al rock. Están descritos muchos de los obstáculos que deben sortear.

–¿Ve usted brotes verdes ahí?

–Sí, porque la lucha individual y colectiva de las mujeres funciona, pero no es tan rápida como nos gustaría. Y si yo he escrito este libro es porque los hay. En los ambientes en los que me muevo no suelo escuchar comentarios que hagan referencia a las mujeres que están en el escenario como músicas de peor calidad por el hecho de ser mujeres. Aunque lo mismo lo dicen bajito para que yo no lo escuche (Risas). También hay un aumento de mujeres que se dedican al rock o a subgéneros de éste donde antes no había presencia. Pero no todo son 'brotes verdes': sigue siendo un espacio predominantemente masculino. Creo que debemos atender a los avances sin caer en un optimismo irreal ni tampoco en un pesimismo trágico.

–¿Qué tal nuestra escena musical?

–Lo primero: alegrarse de que hay escena rockera en Granada puesto que en otras ciudades en nuestro país ni siquiera existe, pero tampoco somos la mitad de la población. El rock ha sido relegado a espacios más marginales. Nuestra escena está formada por artistas de la capital y la provincia y de personas de fuera que se han afincado aquí. Pero la escena también la conforman las promotoras y promotores, técnicas/os de sonido, todos los profesionales relacionados con la música, salas, tiendas de discos, bares y el público, claro. Si algo bueno tiene esta ciudad es su movimiento cultural en cualquiera de sus formas.

–¿Tienen presencia creciente las músicas de rock granadinas?

–Sí. Y muchas de ellas muy jóvenes. Yo destacaría a Ángela Hoodoo que lidera una banda de hombres; Tessa Olmos que ha sacado su primer disco recientemente; a Aída de El extraño caso de Carmen Dorado que lleva años en la escena y va a sacar disco próximamente; a Blanca Adelfa, una banda de chicas jóvenes que hacen una versión de La Luz que visitó Granada el año pasado (ver a esta banda de mujeres de California y que luego una banda granadina de chicas haga una versión de ellas era impensable hace años). Teté con su banda Dark Libra, que pone en marcha proyectos muy originales; Paulina del Carmen que se mueve en varios géneros, es compositora, multiinstrumentista y tiene buena proyección fuera de Granada; Paul Rodie Band, una banda mixta donde se observa que para la gente joven, tocar con personas del otro sexo es de los más natural. Esto es un síntoma de avance. Las nueva generación de rock en la ciudad, de ambos sexos, llega con mucha formación y con sus propias influencias desde las más clásicas a las más actuales.

–¿Y el circuito de salas, programación y festivales de la provincia?

–Con respecto a las salas, las que más mujeres proponen en el escenario son Planta Baja y Lemon Rock y la cosa va en aumento en los últimos años. De promotoras destacaría la labor de Distorsion Girl, Von Sweet Music y Serpiente Negra. Y en cuanto a festivales, disfruto mucho en el Benarock que tiene como «política» que haya representación de mujeres al escenario. El cartel de este año, diseñado por Azagra, representa entre el público a mujeres y hombres mezclados disfrutando de la música. Este detalle no es irrelevante. Este año me llamó mucho la atención el grupo portugués The Black Wizards, que estuvo impresionante. También destacaría el Otura Rock, que tiene una excelente relación con Nat Simons, madrileña a la que recomiendo muchísimo, gran admiradora de Jose Ignacio Lapido y que vendrá a Granada en noviembre. También es necesario destacar el Festival Sierra Nevada por todo lo alto, en el que siempre hay representación de mujeres.

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