El refectorio

Vieiras con papada de cerdo, en El Conjuro

Regala esta noticia
Vieiras con papada de cerdo, en El Conjuro

Aunque los antiguos digan que el cerdo es una comida de invierno, yo me permito rendirle pleitesía todo el año. Soy medio extremeño y eso ... se lleva a cuestas como una cruz de martirio. El otro día me crucé con un corte de cochino acompañado por dos vieiras como dos soles. Los bivalvos hacían de muceta aterciopelada para una papada que acomodaba su caché sobre una espuma de patata ahumada. Una locura. Un día lo leí por ahí: los platos mar y montaña son un milagro. Sobre todo cuando son capaces de armonizar cruces imposibles; de enmendar sabores y aromas equivocados; de demostrar, al fin y al cabo, que en la cocina, como en la vida, no hay nada más rico que los contrastes.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Vieiras con papada de cerdo, en El Conjuro

[]

Vieiras con papada de cerdo, en El Conjuro