Ojo a las ensaladas de verduras crudas Ideal

Yantares veraniegos: sustos y alegrías del comer y beber

Pablo Amate

Viernes, 29 de agosto 2025, 09:46

Queda verano. Y mucho que disfrutar a la hora de vivir, comer y cantar. Me contaba mi más que conocido Juan Manuel Serrat «que un ... pueblo, un país, solo se conocen cuando se ha tomado su vino y probado su comida». Y yo también lo creo. Personalmente tengo mi opinión o parámetros para elegir un restaurante desconocido, sin referencia previa alguna. Manteles y servilletas blancos, grandes y, por supuesto, de tela. Por ahora, a mí no me ha fallado nunca. Si el patrón tiene limpios sus manteles, tendrá higiene en la cocina y demás instalaciones.

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Ojo con pedir consejo

Esa frasecita de indicar al camarero qué es lo que nos aconseja para comer es un arma de doble filo. Si es cliente habitual puede hacerlo. Si es un forastero de paso, con tipo 'guiri', va usted vendido a la buena voluntad del metre. En una ocasión fui a comer a un restaurante de Huelva, junto al antiguo mercado de peces. No conocía a nadie del local y pedí un buen pescado propio del litoral onubense. Tardaron en servirme más de una hora. Pedí algo para picar mientras. Y me dijeron que no. Solo unas aceitunas mediocres. Al cabo de más de una hora y pico, aprecié que los comensales de todas las mesas se volvían al camarero que traía una gran bandeja con un pescado de 80 cm de largo y 4 kilos de peso aproximado. Me habían endosado un pez que nadie había pedido. Ya les contaré como acabó aquel abuso.

Cuidado con las ensaladas

A pesar de que las ensaladas ya se suelen comprar lavadas por maquinaria, a veces se cuelan insectos o cualquier otro resto, ya sea biológico o tierra. Por eso pidan solo ensaladas en ciudades donde el agua sea potable, dado que en las verduras crudas siempre queda un poco de agua que puede crear una gastroenteritis, dando al traste con nuestras vacaciones. La bacteria ecolis hace estragos en los cuerpos. Yo recomiendo, ante la menor duda, no pedir nada crudo. Y recuerde ver la carta obligatoria que deben tener en la entrada del restaurante. Ojo con los extras no solicitados. Y revise siempre la cuenta. Sin pudor, dado que en verano hay mucho trabajo. Si no toman pan, háganlo destacar. El precio por pieza se ha disparado y la calidad es cada vez más ínfima. La propina, recuerde, en España no es obligatoria, si bien el servicio de terrazas lleva un incremento. Y cuidado con el tipo de aceite de oliva, siempre tienen que tener carta para cada cliente, con sus precios claros. Y nada de comida callejera o cócteles playeros. Con un poco de cuidado, las vacaciones salen mejor. Disfruten.

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