Las almejas, una desconocida fuente de salud

Uno de los platos más ricos en proteínas y minerales y también más equilibrados desde el punto de vista nutricional son las almejas a la marinera

FERMÍN APEZTEGUIA

Pocos platos resultan tan sabrosos y apreciados por los comensales, sea cual sea su edad, como las almejas a la marinera. Hundidas en su salsa verde, tan típica de la cocina vasca, constituyen además una de las cazuelas más equilibradas y nutricionalmente más placenteras del recetario tradicional. Son tan ricas en proteínas y minerales, que a nada que se cuide un mínimo su elaboración pueden incluso formar parte no ya de una dieta sana y equilibrada, sino hasta de un menú dietético.

Alguna pega tienen, como no podía ser de otro modo en estos tiempos que corren de mares y tierras contaminadas. Pero tranquilidad, nada que no nos permita disfrutar de lo lindo de esta delicada joya salida del fogón y la chapa de nuestras amamas y de las suyas.

«Es una receta sencilla, que puede aportar a nuestro organismo nutrientes básicos, algunos de ellos en cantidades muy interesantes», comenta la nutricionista Miren Salazar, de la clínica Pinies. La lista de bondades de este bivalvo es amplia porque es una fuente de ácidos grasos omega tres y de oligoelementos como calcio, fósforo, selenio y otros más, entre los que destacan tres: yodo, hierro y, algo que quizás no se imaginaban, potasio.

Un plátano de mar

Cien gramos de almejitas contienen nada menos que 170 miligramos de yodo, un elemento esencial en la producción de hormonas tiroideas, que son las garantes del buen funcionamiento del metabolismo. Además, favorecen el buen desarrollo de los huesos y del cerebro, en especial durante el embarazo y la infancia. «La sal marina suele ser muy rica en yodo. Por eso, en época de hambrunas, el bocio –que es un agrandamiento anormal de la glándula tiroides– se convirtió en un verdadero problema de salud en zonas del interior de España», recuerda la especialista.

En esa misma ración tendríamos también 24 miligramos de hierro, fundamental para la fabricación de hemoglobina. Su consumo resulta por ello muy interesante para las mujeres embarazadas o durante la menstruación. Lo sorprendente de las almejas es, sin embargo, su alta concentración de potasio, 314 miligramos, comparable prácticamente con la del plátano, que llega a 350. Parece increíble que sea para tanto, ¿verdad? El potasio es un componente básico del cuerpo humano. Posibilita funciones básicas de las células, ayuda a la contracción muscular, mantiene constante el ritmo cardiaco, garantiza el buen funcionamiento de los nervios... En fin, una joya.

Cuidado: microplásticos

¿Qué problema tienen las almejas?¡Los humanos! Un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que el 71%de los moluscos que llegan a nuestra mesa contiene microplásticos que comemos sin enterarnos. Y eso que mejillones, chirlas y almejas «deben someterse a un tratamiento de depuración antes de ser destinadas al consumo humano».

Los expertos tranquilizan, pues resulta poco probable que genere complicaciones, pero este terreno es aún poco conocido. Por eso, la OCUha pedido a las instituciones un mayor control sanitario sobre los productos del mar. «No hay que asustarse, que tampoco comemos almejas todos los días», tranquiliza la nutricionista.

Ya sabe. Son muy fáciles de hacer. Cueza las almejas en un cazo con agua y sal para verificar que todas se abren. Las que no lo hagan, a la basura, que están malas. Pique finamente cebolleta, uno o dos ajos y rehogue todo en una sartén con poco aceite. Agregue un poco de harina, mejor integral, y después de un par de minutos de meneo, un chorrito de vino blanco. Deje que de un hervor y añada las almejas. En unos minutos, perejil picado y a disfrutarlas. Las recetas de siempre no deben perderse.