Un paseo entre mieles y compotas

Detalle de un panal de miel y las incansables abejas en su tarea de elaborarla /R. I.
Detalle de un panal de miel y las incansables abejas en su tarea de elaborarla / R. I.

Cuando hay riqueza natural y exhuberancia en el campo, hay productos únicos que disfrutar

R. I.

De entre todos los edulcorantes naturales, uno de los más apreciados y antiguos, es precisamente la miel. Un manjar que goza de estima al menos desde 7.000 años antes del nacimiento de Cristo como queda recogido en las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña en tierras valencianas, donde se aprecia la recolección de miel en una de sus imágenes costumbristas. Según el papiro de Tebas, datado de 1870 a. C., los egipcios también introducen este delicado néctar en la dieta mediterránea de la época, otrogándole además la notoriedad divina, ya que eran la materialización de las lágrimas de Ra y se consideraba una de las ofrendas aptas para los dioses.

Además dejaron constancia de sus propiedades médicas ya que se empleaba para tratar las cataratas, las llagas, las quemaduras, entre otros muchos usos. Maestros fueron también en su utilización para la elaboración de cerveza a partir de la miel fermentada. No fueron los único que apreciaron su valor en diversas disciplinas. En la antigua Grecia, Hipócrates, considerado padre de la medicina, también señaló sus múltiples beneficios para tratar problemas de piel y aliviar el dolor general.

Cuentan que cuando el emperador romano Augusto, le preguntó a su amigo Asinio Pollión el secreto de su longevidad, había cumplido 100 años, éste le replicó lacónicamente como era su costumbre «aceite por fuera y miel por dentro».

La miel es un producto con mucha historia que se cansideraba manjar propio de los Dioses.
La miel es un producto con mucha historia que se cansideraba manjar propio de los Dioses. / R. I.

Nutritiva y con un sabor que embelesa, sigue siendo un ingrediente apreciado en la actualidad. Con la fascinación romántica que en los últimos años se observa todo aquello que se considera 'rural', el oficio de apicultor es, que duda cabe, un ejemplo de salud y sostenibilidad. En la provincia de Granada se elabora miel desde tiempos muy antiguos, y la magia de su receta se encuentra en la diversidad de climas y riqueza oreográfica que tanta variedad de flora y fauna propicia.

En Iznalloz, una villa asentada bajo el Tajo de la Hoz, cuya actividad principal se centra en la agricultura y de la que se extrae la Denominación de Origen Montes de Granada. Es también proveedora de una de las mieles con más 'encanto' de la provincia, Arana. Su miel de romero, mil flores o azahar es muy apreciada, y sus derivados como el propóleo, la jalea, las esferas o los chupachups de miel dan variedad a sus clientes. En El Cortijo de las Abejas se practica la apicultura desde 1950. Aunque su núcleo se encuentra en las aptas tierras del Parque Natural de la Sierra de Huétor y el Parque Natural de Sierra Nevada, en la actualidad cosechan panales en otros territorios andaluces. De todas la más exótica es la miel de aguacate que invita a los más curiosos a acercarse a esta novedosa y exquisita propuesta. Muchas otras son las que continúan elaborando miel de Granada con una calidad excepcional, pues como refería anteriormente es tierra de panal.

Exposición de diferentes mermeladas artesanales
Exposición de diferentes mermeladas artesanales / R. I.

Si exquisitas son sus mieles, de nuevo manjares son las mermeladas que estas tierras ven la luz. Comenzando por el Valle de Lecrín, La Pauleña es uno de los proyectos más jóvenes que apuestan por la calidad de sus mermeladas, bajo el inamovible tesón de elaboraciones de calidad cuya materia prima sea siempre la mejor posible. En Baza encontramos otra joya en lo que a mermeladas se refiere, un proyecto cuidado bajo la atenta mirada de Alicia que recolecta y escoge cuidadosamente cada fruto para elaborar mermeladas que despiertan los sentidos con tan sólo olfatearlas. Cruz del Viso es otra de las apuestas de compotas granadinas que defiende sabores como el albaricoque o la calabaza y que ofrecen un juego inestimable en la conjugación de elaboraciones diarias. En la Alpujarra un abanico amplio, del que El Jardín es un buen ejemplo de mermeladas elaboradas con delicadeza, respetando las tradiciones y optando por sabores de la tierra ya que se abastecen con de sus propias huertas, así ofrecen sabores como los frutos rojos o el kiwi.