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Nave de barricas de la bodega La Rioja Alta. R. I.
La Rioja Alta: el anhelo de la excelencia

La Rioja Alta: el anhelo de la excelencia

Una pasión, el vino. Una obsesión, el anhelo de la excelencia. Es la filosofía que siempre ha mantenido el grupo bodeguero La Rioja Alta

J. L.

Viernes, 22 de noviembre 2019, 23:57

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Una filosofía que convierte a Rioja Alta en una referencia internacional en la elaboración de vinos de calidad. Respetando las prestigiosas Denominaciones de Origen en las que está presente -Rioja, Ribera del Duero y Rías Baixas- adaptándose a las nuevas tendencias y manteniendo esa armonía, equilibrio y sofisticación de los grandes vinos.

En 1890, sus fundadores mostraron el exigente camino hacia la personalidad y la originalidad en sus vinos. Una senda que han plasmado también en sus filiales Torre de Oña, Áster y Lagar de Cervera. Un perfecto maridaje de tradición y modernidad.

La Rioja Alta S.A.

Calidad. Elegancia. Innovación. Sentimiento. Evolución. Son los pilares que alzaron las cinco familias que en 1890 fundaron la bodega en el Barrio de la Estación en Haro. Aquí se cimentó una forma de elaborar vinos de la máxima calidad que mantienen la complejidad, armonía y personalidad características de los grandes Riojas y que son capaces de evolucionar desde la perfecta adaptación a los nuevos gustos gastronómicos.

Una casa que entiende que el viñedo propio constituye la génesis de un excelente vino. Sus más de 450 hectáreas de extensión que gozan de un delicado cuidado para garantizar una calidad constante. La variedad Tempranillo es la dominadora de las plantaciones, en las que también cuentan con Graciano, Mazuelo y Garnacha. Obtener y controlar una calidad máxima, solo es posible con una producción limitada y con un sofisticado control tecnológico. Una tecnología de última generación que es aplicada también durante la elaboración, otorgando una amplia flexibilidad enológica en función de la variedad de la uva, la finca de origen y las particulares características del fruto.

En el difícil arte de crear grandes vinos conjugan en plural la sabiduría de la tradición y la vanguardia. El roble constituye el núcleo de su tradición, elaborando sus barricas con la saber que otorga la experiencia, revelado a través de generaciones de maestros toneleros que, con madera importada de Estados Unidos elaboran cada barrica.

Barricas donde maduran sus esperanzas que, cada seis meses, son despertadas a la luz de una vela. Son las trasiegas manuales, puro arte mediante el que se favorece la evolución del vino, limpiando naturalmente los sedimentos y controlando su calidad. Tras ese delicado contacto con el roble, la crianza se traslada a la botella, que otorga al vino sus últimos cuidados, redondeando y permitiendo desarrollar sus virtudes y cualidades. Así nacen sus prestigiosas marcas, desde sus Grandes Reservas 890, 904, Viña Arana, su Viña Alberdi o su buque insignia, Viña Ardanza, que acaba de estrenar su cosecha 2010 con el cuatro 'Selección Especial' de su historia.

Referencias de La Rioja Alta

Entre las referencias de La Rioja Alta hay que destacar Torre de Oña, en la Rioja Alavesa, 74 hectáreas para el Tempranillo y Mazuelo con algunas viñas centenarias y una altitud casi límite.

Por su parte, Áster es el proyecto burgalés de La Rioja Alta, bodega emplazada en Anguix, en el corazón de la Ribera del Duero con 95 hectáreas para extraer la esencia de la Tinta del País.

Y Lagar de Cervera, en busca de la excelencia en vinos blancos, instalada en O Rosal (Pontevedra). Sus 77 hectáreas conforman el mayor viñedo en propiedad de uva Albariño de Rías Baixas donde, enclavado en un paisaje de impacto, caballos y vacas salvajes pastan libremente.

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