El rincón del sumiller

Donde nace la garnacha, una uva con carácter propio

Norrel Robertson, nombrado Master of Wine en el año 2000./T. MERINO
Norrel Robertson, nombrado Master of Wine en el año 2000. / T. MERINO

Una de las varidades españolas de uva que mayor superficie ocupa en el mundo es autóctona de la antigua Corona de Aragón

Tatiana Merino
TATIANA MERINOGranada

De nuevo de la mano de la Asociación de Sumilleres de Granada y de un ponente 'imponente', nos adentramos en la búsqueda del origen de la garnacha. Conocido por muchos como el escocés volante, este celta de nombre Norrel Robertson es, además de uno de los 368 virtuosos del vino galardonados con la distinción de 'Master of wine' en el mundo, un apasionado de la uva garnacha. Afincado en Calatayud ha perseguido la historia de esta variedad por bibliotecas, registros y paisanos hasta adentrarse en su mundo, sus habilidades, sus características y su manejo.

Es de las escasas variedades que ofrecen diversos subtipos de uva diferente: la garnacha tintorera, una de las pocas variedades que presentan la pulpa coloreada; la garnacha blanca y la garnacha peluda, cuyo nombre se adecua al aspecto de sus hojas.

El primer dato de referencia que hay sobre el origen de esta variedad es de Alonso de Herrera, en 1513. En aquellos tiempos le llamaban 'Aragonés' y parece que se corresponde con la garnacha. El gran despegue de la garnacha se produjo a mediados del siglo XIX, hacia 1850, cuando llegó el oídio, una enfermedad a la que la garnacha demostró una resistencia mayor que otras variedades y por eso empezó a plantarse en mayor medida Así lo recoge Fernando Martínez, catedrático de la Universidad de La Rioja.

La mala prensa de la que gozó en el siglo XX dañó profundamente su imagen y devaluó su estima, denigrando sus vinos. Afortunadamente su situación está cambiando y son los viñedos que se encuentran en su zona natural de origen, aquellos que nacen en Aragón, los que más están despuntando a nivel internacional. Quizás esa falta de estima durante casi un siglo, unido a factores de diferente naturaleza, como los sociopolíticos, son los causantes del intenso declive de sus viñedos, que llegaron a cubrir completamente la región y actualmente no ocupan más de 15.000 hectáreas. Hecho que se ha repetido en los viñedos de todo el mundo.

En los últimos 20 años, una nueva generación de enólogos se ha posicionado con un enfoque diferente para producir vinos varietales de garnacha. Una apuesta arriesgada que vive una buena aceptación a nivel global. Al controlar los rendimientos, aprovechar las viñas viejas y aplicar técnicas modernas en combinación con las tradiciones, están produciendo vinos garnacha de carácter y concentración excepcionales. Tal y como dijo Robert Parker «tras ser ignorada durante años, me encuentro comprando cada vez más vino a base de garnacha a medida que envejezco» y se ve que es una tendencia predominante. Una uva con ADN español que resurge para vivir sus días más gloriosos.

Es una variedad de clima mediterráneo que soporta bien el viento y el calor seco. Sus raíces profundas se adaptan extraordinariamente al estrés hídrico característico de la zona que requiere, eso sí, suelos bien drenados. La vid brota temprano, pero su maduración es lenta, lo que la dota de una concentración de azúcares elevada y por tanto de una graduación alcohólica que suele rondar los 15º. Una magnífica uva para disfrutar sin complejos que, poco a poco, va recuperando el tiempo perdido.