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Un impecable sándwich Club (con lo difícil que es encontrar uno bueno) para una cena ligera, o la opción a la hora del desayuno de unos perfectos huevos benedict (que no benedictin), con el huevo en su punto exacto y salmón de calidad. Son sólo dos apuntes que sirven para definir la categoría gastronómica de un hotel y su forma de cuidar a los clientes. Dos significativos detalles que, entre otros muchos, he podido disfrutar en un nuevo alojamiento en Lanzarote, abierto en octubre, que lleva por nombre César y está ubicado en la que fuera casa natal del padre de César Manrique.

Un hotel alejado del mar aunque con vistas al Atlántico, al pie de los volcanes, en la zona vinícola de La Geria. De hecho poseen sus propios viñedos, cultivados con el tradicional sistema de zocos, que protegen las viñas del fuerte viento que suele azotar la isla. Sólo veinte habitaciones de ambiente rural, con un lujo comedido, ese que no llama la atención pero en el que todo está orientado a hacer más agradable la estancia del huésped. Muy especialmente el aspecto gastronómico. Ese sándwich Club o esos huevos benedict con salmón ahumado de la vecina finca de Uga significan que hay interés por dar bien de comer. Qué importante es que un hotel, aunque sea pequeño, cuide su gastronomía.

En la buena oferta de este César lanzaroteño tiene mucho que ver que el asesor gastronómico es Juanjo López Bedmar, bien conocido por la Tasquita de Enfrente, una de las casas madrileñas donde más y mejor se cuida el producto. Juanjo ha trasladado la filosofía de la Tasquita al restaurante del hotel, también llamado César, jugando con el producto y el recetario lanzaroteños. Por eso corona su célebre ensaladilla con las delicadas gambas de La Santa; para las ensaladas y los platos de verdura utiliza hortalizas de las fincas cercanas; los pescados proceden de las costas de la isla, y en la carta aparecen elaboraciones del recetario tradicional: papas con mojo verde, almogrote, potaje de berros, conejo al salmorejo o cochino negro. Sencillos pero bien ejecutados.

César se incorpora al selecto grupo de restaurantes que merecen una visita en Lanzarote, grupo en el que figuran El Risco, con sus pescados locales y sus impecables frituras, Sebe y sus arroces, o La Bodega de Santiago con sus cuidados entrantes o el imprescindible guiso de garbanzas con tocino.

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