Borrar
Más pote y menos cachopo

Más pote y menos cachopo

Carlos Maribona

Viernes, 14 de abril 2023, 00:35

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Desde su primera edición tengo la satisfacción de presidir el jurado que elige el mejor pote asturiano de España. Ya les he hablado alguna vez de este guiso tradicional, tan arraigado en la cocina popular de Asturias. Me encanta el pote y cada vez estoy más convencido de que hay que defender el recetario genuinamente asturiano frente a la invasión de elaboraciones más 'modernas' como el cachopo, ese enorme filete relleno de queso y jamón que no es más que lo que siempre conocimos como san jacobo. Un plato sin interés convertido en 'estrella' de la cocina asturiana o, para ser más precisos, de lo que algunos consideran la cocina asturiana.

Sin embargo el cachopo nunca estuvo en la tradición del Principado. De hecho hasta la guías de los años 80 apenas hay referencias. Es verdad que se vende muy bien. Al fin y al cabo con un cachopo comen dos o tres personas por muy poco dinero, pero no deja de producir tristeza que en una región con una cocina tan variada como excelente, cocina de guisanderas, lo primero que pregunten muchos visitantes es dónde pueden comerlo.

Por eso es importante la reivindicación del pote, que poco a poco recupera su presencia en las cartas de los restaurantes de toda la región. De hecho en esta quinta edición del Campeonato el vencedor ha sido Alterna, sidrería de Oviedo que se impuso a los otros quince finalistas en una cata ciega celebrada en el precioso Monasterio de Corias, en Cangas del Narcea, para mí uno de los paradores más bonitos de España (y donde mejor se come).

Más antiguo que la fabada, habitual sobre todo en el suroccidente asturiano y en las cuencas mineras, elaborado con hojas de berza, patatas y productos de la matanza, fue alimento casi diario en muchas zonas del interior de Asturias. Los primeros potes llevaban berzas, algo de cerdo y nabos o castañas, sustituidos luego por patatas y alubias que llegaron de América. Más las patatas que las alubias, que en muchos casos ni siquiera se utilizan o se emplean en cantidades muy pequeñas.

Me encanta la fabada. Pero si me dan a elegir, me quedo con el pote. La berza y la patata aligeran el guiso y se digiere mejor. Por eso me encontrarán en todas aquellas acciones que contribuyan a ponerlo en valor. Si van por Asturias, ya saben: más pote y menos cachopo.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios