José Andrés. / Martin Schoeller.

Cocineros por un mundo mejor

CARLOS MARIBONA

La próxima revolución de la gastronomía no está en los platos, está en que los cocineros trabajemos por hacer un mundo mejor». Palabras que le escuché hace un par de años al vizcaíno Eneko Atxa y que cobran plena actualidad estos días. A los cocineros la sociedad les está dando mucho en los tiempos que vivimos, los ha convertido en protagonistas, pero una mayoría de ellos también saben corresponder de manera generosa siempre que se les reclama en proyectos solidarios. Sin duda el mejor ejemplo es el del asturiano José Andrés, quien aprovecha su gran popularidad para implicarse a fondo en causas de ayuda social por todo el mundo. José es el mejor embajador de la marca España en Estados Unidos. Hombre tenaz, trabajador incansable, ha montado allí un gran imperio culinario. Más de dos mil empleados y una veintena de restaurantes, entre ellos Jaleo, primer bar de tapas que hubo en Washington, o Minibar, por el que pasan los personajes más poderosos. El suyo es un trabajo inagotable para poner en valor nuestra cocina y situar los productos españoles en aquel mercado. Lo he podido comprobar de nuevo estos días cenando en el Jaleo de Las Vegas, cuya carta la protagonizan esos productos importados de nuestro país a los que el asturiano abre las puertas de Norteamérica. No hay mejor marca España.

Pero José no es sólo cocinero y empresario de éxito. Es un activo protagonista de todo tipo de causas sociales. Firme defensor de los emigrantes frente a Trump, impulsor de un comedor social que alimenta a miles de personas en zonas pobres de Washington, se presenta voluntario para dar de comer a los damnificados por cualquier catástrofe. En Haití, Puerto Rico o California estuvo al frente de su organización sin fines de lucro World Central Kitchen. Y estos días lo hace en Polonia, con el entusiasmo y la vitalidad que le caracterizan, al frente de un amplio operativo que da de comer a los cientos de miles de refugiados ucranianos que huyen de la invasión rusa. World Central Kitchen, los cocineros que colaboran y cientos de voluntarios están operando en cinco países fronterizos con Ucrania, e incluso en algunas ciudades de este país, elaborando en cocinas fijas y móviles toneladas de comida desde los primeros días. José Andrés y su organización son el mejor ejemplo de cocineros que trabajan altruistamente por ese mundo mejor.