Carmelo Corleone, bisnieto de Don Vito, da la bienvenida a los comensales del 4U Hostel. / IDEAL

Una cena con los platos de la trilogía de 'El Padrino'

Granada Noir organizó en el 4U Hostel una cena homenaje al 50 aniversario de la publicación de 'El Padrino', con teatro y música en directo

JESÚS LENS Granada

No hay nada casual ni gratuito en ninguno de los platos que los comensales degustan en la mítica trilogía de 'El Padrino' dirigida por Francis Ford Coppola. Las tres películas contaron con guiones de Mario Puzo, basados en su propia novela y en el universo expandido de la familia Corleone. No hay nada gratuito ni casual en la fruta que cogen, tocan o eligen los personajes. Ni en la verdura que cultivan en sus huertos o en los postres que encargan en las mejores pastelerías.

En una saga mítica como la de 'El Padrino' todo tiene un sentido, un significado y un simbolismo. Y la comida, por supuesto, ocupa un lugar de privilegio. Sobre esta base, el festival Granada Noir, patrocinado por Cervezas Alhambra, organizó una cena temática, en el 4U Hostel, vestido de trattoria tradicional para la ocasión.

Una cena muy sabrosa y muy divertida: la compañía Play Teatro dinamizó la velada, actualizando a los personajes de Puzo y trayéndolos al siglo XXI. Además, una joven cantante interpretó en directo evocadores temas clásicos de la música siciliana que forman parte de la banda sonora de las películas de Coppola.

Al llegar al 4U Hostel, los comensales se encontraron con que ya estaban servidos los entrantes: antipasti, grissini y frutos secos. Y es que esas delicatessen no dejan de aparecer en 'El Padrino': en toda reunión de negocios que se precie, en toda celebración o cena familiar, están sobre la mesa. Los embutidos, quesos, berenjenas, alcachofas... esos grissini, equivalentes a nuestros colines, pero hechos con la masa de la pizza. Y las sabrosas aceitunas marinadas, que el aceite es básico en la historia de los Corleone.

Tomates frescos

Cuando se instaló en Nueva York, Vito creó la compañía Genco Oil Company, para la exportación e importación de aceite, con conexiones con su Sicilia natal. Era la mejor idea para tener un negocio legítimo a través de la que blanquear tanto el dinero sucio conseguido a través de sus otros negocios, como su propia imagen. Además, le daba carta blanca para viajar a Sicilia siempre que quisiera sin levantar sospechas.

También había tomates, frescos y secos. Los tomates son el símbolo de la pureza y la inocencia. Al final de sus días, ya retirado, a Vito Corleone sólo le interesaban dos cosas: jugar con su nieto y cultivar tomates en su huerto. Y tratar de que no mataran a su hijo Michael, pero eso, como al militar el valor, se le presupone.

El pan de chapata, crujiente por fuera y con miga esponjosa por dentro, tiene su origen en la palabra ciabatta, chancleta. En Italia, es el pan perfecto para lo que llaman 'fare la scarpetta', hacer la zapatilla o, popularmente, rebañar la salsa del plato.

No puede haber una cena de homenaje a «El Padrino» sin pizza. Para la ocasión, el chef del 4U Hostel eligió una pizza siciliana, de las más originales y auténticas de las buenas familias de la isla italiana. Se trata de una pizza más gruesa de lo habitual, casi como si fuera pan, lo que deja una inmejorable sensación de hartazgo y satisfacción al degustarla.

Risotto dorado

El siguiente plato estaba conformado por los Arancini que en italiano significan 'naranjitas', aunque en realidad no lleven nada de naranja, que se trata de un sabroso risotto. Se les llama así por su forma dorada y redondeada y fueron elegidos porque, como el tomate, las naranjas tienen una importante simbología en la trilogía de 'El Padrino', sólo que en este caso, una simbología algo más siniestra: son sinónimo de muerte y violencia. Cuando le disparan a Don Vito, antes de la secuencia de la cabeza de caballo, don Fanucci en su paseo 'triunfal', la cena previa a la secuencia del helicóptero y, por supuesto, el juego de Don Vito con su nieto, al final de la primera película. Cada vez que una naranja aparece en pantalla es que alguien va a morir. O, al menos, van a intentar matarle.

Albóndigas en salsa

Pasando a mayores, el siguiente plato consistió en las albóndigas con la famosa salsa de Clemenza. Es una de las secuencias más famosas de 'El Padrino': en mitad de la guerra entre familias, el capo de la familia Corleone no tiene empacho en cocinar para los soldados y, de paso, en enseñarle a Michael Corleone a preparar unas albóndigas con salsa de tomate. En realidad, lo que quiere es tranquilizarle y pulsar su estado de ánimo, saber cómo se encuentra, que para eso es un novato en aquellas lides. Y todo resulta más sencillo si se conversa frente a los fogones. Sin olvidar que, por mucho que estemos en mitad de una crisis, comer hay que comer...

El truco de la salsa de Clemenza, por cierto, no está tanto en el azúcar cuanto en el vino. Un vino tinto con mucho cuerpo que daba un toque realmente especial a los platos del orondo Pete Clemenza. Se trataba de una costumbre culinaria del norte de Italia y no muy extendida por el sur, de ahí que sorprendiera tanto a los sicilianos.

Ñoqui

Otro plato típico de la gastronomía italiana repleto de ecos y nostalgias: los ñoqui. En 'El Padrino III', la hija de Michael va a visitar a su primo al piso que éste ocupa en Nueva York. Empiezan a preparar ñoqui. Él le explica cómo amasarlos y darles el toque preciso de harina a la bolitas de patata para que queden perfectos. Las manos se tocan, los dedos se cruzan y la pasión se dispara. Así comienza lo que podríamos definir como una relación complicada que tendrá indudables consecuencias en el devenir de la trama. Porque en las películas sobre la mafia, el amor y la muerte suelen cabalgar cogidas de la mano.

Y como postre, además del clásico italiano por antonomasia, el tiramisú; la estrella fueron los célebres cannoli que, en realidad descubrimos en 'Los Soprano', dado que el traductor de 'El Padrino' no se complicó excesivamente la vida y convirtió el famoso postre italiano, los cannoli, en canelones, que suena igual y eran más conocidos por el público español. Sería eso o que 'canutillos de crema' no tenía el mismo empaque.

Los cannoli

'Leave the gun, take de cannoli' se ha convertido en una frase referencial de 'El Padrino'. Antes de que saliera a trabajar, la mujer de Clemenza le pide que compre cannoli para la comida. Quiere disfrutar de un postre dulce en aquellos días amargos. El trabajo de aquel día, sin embargo, era complicado. Había que liquidar a un soplón. Una vez resuelto el asunto y antes de cambiar de coche con el que darse a la fuga, Clemenza le espeta la famosa frase a su ayudante: 'deja la pistola y coge los cannoli', que una cosa es descerrajarle un tiro en la cabeza a un pobre diablo y otra muy distinta enfurecer a las mujeres de la Familia.

La muerte y la violencia, tan cotidianas como la comida, como también nos ha mostrado Martin Scorsese tantas y tantas veces en sus películas sobre la mafia.