Tomate de la variedad 'huevo de toro' que se cultivan en Alcalá la Real.

Huevo de toro

CARLOS MARIBONA

No teman. Este artículo no va de casquería. El huevo de toro es, sencillamente, un tomate. Pero qué tomate. Esta variedad se cultiva en los meses de verano al aire libre en las huertas del Valle del Guadalhorce, en Málaga. En esas huertas se producen más de 40 tipos de tomate, pero el huevo de toro es la estrella indiscutible. Piezas de gran tamaño (algunas llegan a superar el kilo), apenas cinco o seis por tomatera, que maduran en la mata. Su color es rojo intenso y su piel, muy fina y delicada, con el interior carnoso y jugoso. Pero sobre todo con un intenso sabor a tomate, a tomate de los de antes, con un perfecto equilibrio entre acidez y dulzor.

Son muy delicados por lo que viajan mal y su comercialización es compleja. Eso hace que difícilmente se encuentren fuera de la provincia de Málaga. Por supuesto no se trata de tomates 'bonitos', de esos que lucen en los expositores. La pasada semana visité una de las huertas donde se cultivan estos huevos de toro, la de los hermanos Hevilla. Sebastián y Cristóbal producen una gran variedad de tomates, algunos muy poco habituales como el amarillo o el piña. También hortalizas y frutas. El melón y la sandía que me dieron a probar en mitad de su campo, en una mañana de intenso calor, son los mejores que recuerdo haber comido en mucho tiempo.

Pero de lo que están más orgullosos estos hermanos es de sus tomates huevo de toro. Mientras los catábamos, recién cogidos de la mata, me contaban que algunos restaurantes se los devuelven por su aspecto o porque los encuentran «muy blandos». Incultura gastronómica. De hecho, hasta hace diez años, cuando empezaron a valorarse, los agricultores del Guadalhorce diferenciaban los tomates de 'vender' de los de 'comer'.

Los primeros eran los que podían entrar en la gran distribución. Los segundos, los que guardaban para comer en casa porque no se vendían. Casualmente los mejores. Desde que me los descubrió Paco García en El Lago (Marbella) los busco siempre que paso por Málaga. La pasada semana, además de en la huerta de la familia Hevilla, pude disfrutarlos en ese buen restaurante de Coín que es Casa Paco, y en La Cosmo, la nueva propuesta informal del gran Dani Carnero en la capital malagueña. Si los encuentran, no dejen de probarlos. Gloria bendita.