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Un comino

Ese instante decisivo

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Ese instante decisivo

Amedida que pasan los días y los lustros sin dejar de comer ni beber a diario, gracias a Dios, algunas veces con intenciones nutricias pero ... las más con interés disfrutón o gastronómico, nos vamos haciendo más sabios. Nuestras viejas papilas, entrenadas en mil y un batallas como los viejos tercios de Flandes, distinguen al instante lo bueno de lo regular. Ya saben: el producto, los puntos, todos esos matices que para nosotros son tan importantes como el descubrimiento de un nuevo cometa para el astrónomo y que a los no aficionados les parecen puras manifestaciones de esnobismo. A medida que pasan los días y los lustros sin dejar de comer ni beber también es más difícil sorprendernos y emocionarnos.

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