Pistas en Las Palmas de Gran Canaria

CARLOS MARIBONA

Durante años, gracias a un estudiado plan de promoción patrocinado por su Cabildo, Tenerife fue la isla canaria con mayor protagonismo gastronómico. Sin embargo, la otra gran isla del archipiélago, Gran Canaria, ha ido elevando su nivel hasta el punto de que ya poco tiene que envidiar en las cosas del buen comer a la isla vecina, tan próxima y tan distante a la vez por aquello de las rivalidades regionales. El mejor ejemplo de ese avance culinario está en su capital, Las Palmas, una ciudad cosmopolita donde ya proliferaban los restaurantes de cocina internacional cuando aún daban sus primeros pasos en Madrid o en Barcelona.

De hecho, los grancanarios presumen de que allí se abrió el primer restaurante chino de España, algo que también se atribuyen los barceloneses. Hay menos dudas sobre el primer establecimiento de cocina india, porque la colonia de ese país ha sido numerosa e influyente en la ciudad desde hace mucho tiempo.

Precisamente Las Palmas de Gran Canaria acaba de recibir su primera estrella, tercera en la isla. Y ha sido, paradojas de la vida, para el restaurante de dos hermanos tinerfeños, los Padrón, que ya tienen otro estrellado en el sur de Tenerife, El Rincón de Juan Carlos. Ahora las dos islas quedan unidas por la sólida cocina de estos hermanos.

El de Las Palmas, llamado Poemas, está en el magnífico hotel Santa Catalina, inaugurado en 1890 y recientemente restaurado recuperando todo el lujo de sus inicios. Un marco muy especial para los platos de los Padrón, que recuperan aquí muchos de sus clásicos, entre ellos los ravioli de queso parmesano y caldo de lentejas, una de esas elaboraciones para el recuerdo. Poemas es la punta de lanza, pero la oferta es mucho más amplia. Empezando por los informales, el Cuernocabra de Safe Cruz, con estrella en su Gofio de Madrid, o Vinófilos, una bodega-tienda con cerca de mil vinos diferentes, ochenta por copas, y una atractiva oferta de tapas tradicionales.

Y siguiendo por restaurantes que dan protagonismo el producto y el recetario local: El Equilibrista, La Bodega de la Avenida, Majuga, Tabaiba o La Solana. Atención especial a este último, donde al veterano Juan Miguel Sosa se han unido su hijo Alejandro y su nuera Marina Tudanca, ambos tras trabajar con Dabiz Muñoz en Madrid y en Londres, para lograr una cocina aparentemente informal pero de muchos quilates.