Playa, sabores, olores, cocineros y placeres

Quizá haya que usar barquitos de cerámica individuales. /J. MARTÍN
Quizá haya que usar barquitos de cerámica individuales. / J. MARTÍN

Una semana estival donde se tiene más tiempo para leer y disfrutar del hedonismo de la mesa o el taburete. Pues no todo lo bueno sucede en un restaurante famoso y estrellado

PABLO AMATEPREMIO NACIONAL DE GASTRONOMÍA A LA MEJOR LABOR PERIODÍSTICA

Antes, el verano era un desierto de noticias. Las ciudades cerraban y todo el que podía se iba un mes entero de vacaciones. Hace años cambió la dinámica. Ahora se reparte el periodo vacacional. Dos son los motivos: gastar lo que se pueda en 'ferragosto' y guardar días para otras fechas del año.

Tenemos un problema

Dicen que, cuando la nave espacial de la NASA comunicó con Cabo Cañaveral, hoy Cabo Kennedy, y recibió la famosa frase de: '¡Tierra, tenemos un problema..!', la respuesta de la base en Tierra, fue: '¿Cómo que tenemos?...' El que contestó era granadino. Y la cosa es muy creíble, dada la idiosincrasia de nuestra tierra. La verdad es que creo cada vez más que hay un halo aciago sobre Granada y provincia. La cuestión, siempre de cara a la culinaria, aspecto del que los veraneantes hacen uso, como mínimo, tres veces al día. Y no decir de los que pueden ir a los chiringuitos de nuestro litoral: Almería y Granada, que en un tiempo fueron las únicas 'casas de socorro' donde los bañistas, si tenían un percance, acudían en busca de ayuda. Y les ayudaban.

Barcas y estrellas

Me explico. Leo asombrado que unas personas han denunciado las molestias que les causa la barca atracada en la arena de la playa, donde se hacen los espetos. Ese plato, que se lo atribuyeron los malagueños por un diputado del Senado y que en Granada, sólo fuimos tres quienes lo reivindicamos (dato vivido). Ni la Federación Provincial de Hostelería, ni el presidente de los chiringuitos, presuntamente y que yo sepa, plasmaron públicamente su repulsa a este acaparamiento de algo que hemos comido secularmente en la costa granadina. Y ahora salen unos vecinos, no se quién, dónde ni cómo; denunciando que les molestan los olores de los espetos. No tengo tiempo para averiguar quién estaba antes, si el chiringuito o el veraneante. Pero sólo son unas cuantas horas, mediodía y noche. Y el viento cambia, no siempre 'molesta'.

Estrella láctea

Otro comentario dentro del gremio cocineril es que quieren en Granada 'una estrella'. Les recuerdo que no son Perseidas y, en el caso de tenerla -todo está en camino, y hasta aquí puedo leer - el único beneficiado será el que gane dinero. Tener esta distinción comercial significa negocio y 'pasta' para el estrellado. Los demás van a tener menos clientes, pues la novedad y el espíritu crítico hacen que la gente aficionada al condumio vaya a comprobar, analizar y criticar el porqué merece esa calificación.

Mesas costeras

Con permiso, les voy a indicar algunos destinos de confianza. Huelva, la desconocida, ha tenido muchos cambios. Ahora es una temeridad ir a su litoral, lleno de hispalenses que la consideran un barrio de Sevilla. Pero en Isla Antilla, junto a la Ermita de la Bella, hay una venta gloriosa. Otro punto es La Consolación, hoy más sofisticado. Quizás demasiado. Y en la capital; Azabache. Mantiene calidad. Juan, su dueño, no es cariñoso, no es barato, pero ofrece producto. Un día contaré lo que soltó cuando lo llevé a Lisboa para cocinar representando a Andalucía en Portugal. La semana que viene nos vamos a Cádiz y Málaga.

Comida de chef

Ahora, a todos los cocineros les gusta autollamarse 'chefs', palabra francesa que significa jefe. En España, durante siglos, los jefes de cocina tenían el honor de llamarse 'maestros'. Y me divierte leer en este cuadernillo la entrevista que se hace a los cocineros. Cuando se les pregunta por sus platos preferidos siempre responden que huevos fritos con patatas, chuletón de carne, arroz con carne, migas, etc. Pero después, en su carta, proponen insólitas creaciones, con ingredientes esotéricos u orientales. Entiendo que quieran sorprender a los clientes, pero podían ofrecer una combinación de fantasía y realidad colindante.

Callen los meseros

Es clamor popular, nunca mejor dicho, el hartazgo que tienen los comensales por ser interrumpidos continuamente por los camareros y sus largas y petulantes explicaciones. E ignorantes en muchos casos, al ser meros bustos autoparlantes que hablan sin haber probado los platos en la mayoría de los casos. El otro día oí una definición de por qué no se debería interrumpir al comensal, llegando crear una situación incómoda e insoportable. El comentario que escuché comparaba la situación a cuando entramos a un museo de pintura abstracta y en cada cuadro, sin haberlo pedido, se nos acercase a la oreja un desconocido y nos contara su visión del cuadro. Y decía, más: «déjenos decidir cómo comer y en qué orden». Y yo añado: si sus platos no tiene su propia palatabilidad a simple vista, aquí no hemos venido a comer. Estamos por 'el negocio' del cocinero o propietario.

Hoteles con leyenda (I)

Comienzo esta serie precedido de la tensa realidad que se vive desde hace meses en Hong Kong. Mi querido destino, que fueron ocho años de mi vida yendo y viniendo cada 3 /4 meses. Un espacio geográfico que fue colonia inglesa (costumbre británica que aún perdura en Gibraltar) que al final siempre deja algo de su cultura, arquitectura y muchos hábitos comerciales. Pero les contaré algo más agradable. El Hotel The Peninsula, abierto en 1928, forma parte de la historia hongkonesa. 'Testigo silente de múltiples sucesos y cambios en esa nación, hoy es el referente obligado de una ciudad portuaria que trasciende su propia leyenda'.

Rolls Royce Tío Pepe

Cuando realice una reserva de habitación para su estancia, puede incluir ser recogido en uno de los 14 Rolls Royce que componen su flota con chófer para sus clientes, o en helicóptero. En sus terrazas cuenta con helipuerto privado. Estuve alojado dos veces durante mis ocho años de trasiego a esta urbe, una para catar lo del Rolls Royce y otra para ir en el helicóptero. Pero siempre recalaba en sus salones algún día o mes para comer o sólo para tomar el aperitivo. Recuerdo que en una ocasión, tras impartir una conferencia sobre los vinos del marco de Jerez, invité al delegado de González Byass y vimos que en carta tenían Tío Pepe. Las dos rondas me costaron un 'pastizal, menos mal que siempre te ponen generosas tapas - aperitivos. Su salón siempre está concurrido por una elegante clientela cosmopolita dado que el hotel se encuentra en el corazón del barrio de negocios Kowloon.

30 pisos en armonía

El edificio original tiene seis plantas, que para la época ya iba bien. En 1994 se amplió con otro edificio adjunto con 30 pisos. Su spa panorámico frente al puerto Victoria es sublime. Cuenta con mayordomo las 24 horas y en la última planta dispone de un pub moderno con vistas al mar y a los rascacielos que cada día se iluminan a las 8 pm. Se puede hacer una comida informal y durante la noche es punto de encuentro de la alta sociedad. Con un singular cuarto de baño para hombres, donde se hace pis 'de cara al tendido', sobre un cristal que da a la ciudad y la bahía. Desde esa altura, todos son iguales. Ya me entienden. Y no se pierdan un paseo (windows shoping) por sus 80 boutiques de lujo (Cartier, Prada, Dior, etc.) The Peninsula tiene diez restaurantes propios y diferentes, con los mejores vino del mundo. Si quiere ver imágenes del hotel, la película de Batman, 'El caballero oscuro' se rodó allí.

Fe de erratas

La semana pasada, lo que son las cosas, una sola vocal, la primera «A» se coló en mi frase: que mi texto original ponía: «las autoridades recomendaron...». Este tema lo conozco bien pues fui miembro del Comité de Expertos que asesoramos a la Expo de Sevilla, y en mi caso, lógicamente era el tema alimentario y bromatológico. Me han dado algunos toques, políticos de entonces, pues el texto firmado por mí, por una sola letra, error de 'duendes' que decimos los periodistas, añadió: «a las autoridades recomendaron...». Algo que no les ha gustado. Sean felices, a ser posible.