El chef Sergio Bastard, de La Casona del Judío, ha asegurado que a lo largo de 2022 van a asentar lo que han estado haciendo para conseguir su primera estrella Michelín, que ha recibido. / EFE

Sobre las estrellas

CARLOS MARIBONA

La lista ya la conocen de sobra. De las nuevas estrellas Michelin se ha hablado con profusión a lo largo de esta semana, desde que en la noche del martes, en la ya habitual gala de presentación de la Guía celebrada en Valencia, se anunciaran todas las novedades de este año. Que son muchas, pero insuficientes y desconcertantes. Porque no se dejen engañar por las cifras. Nos venden que hay, en España, 32 nuevas estrellas. Sería un gran dato si no fuera porque se pierden 26. Así que el balance definitivo nos dice que en la edición 2022 de la Guía Roja tenemos tan sólo seis estrellas más que en la de 2021.

En cualquier caso, estos números nos hablan de una importante renovación que se extiende por todo el territorio nacional. Catorce comunidades logran nuevas estrellas. Tan sólo Aragón, Murcia y Navarra quedan fuera del reparto. Las más beneficiadas, la Comunidad Valenciana (seis nuevas estrellas, pero cinco bajas) y sobre todo Castilla y León y las islas Baleares, que aumentan en tres.

Como siempre, les gustan a los inspectores de la Guía Michelin las sorpresas, más abundantes incluso que en otros años. Los 'macarrones' a Quimbaya (Madrid), a Coto de Quevedo (Torre de Juan Abad, Ciudad Real), a Garena (Dima, Bizkaia) o a Versátil (Zarza de Granadilla, Cáceres) rompen las quinielas previas. En otros casos se ha hecho por fin justicia, como ocurre con la segunda estrella a Iván Cerdeño y con las primeras a Lera, la gran casa de la caza, al valenciano Fierro, al santanderino La Casona del Judío o al sevillano Cañabota.

Curioso también que una guía que no daba galardones hasta que los restaurantes estuvieran bien asentados haya entrado en una dinámica de inmediatez que le hace conceder directamente dos estrellas a un sitio inaugurado hace apenas cinco meses como Smoked Room o a otro abierto este mismo año como Nublo en Haro. No está muy claro que sea una buena idea.

Lo que ha caracterizado a Michelin a lo largo de la historia es la solidez en sus decisiones. Importantes restaurantes tuvieron que esperar mucho tiempo para ser reconocidos. Y eso era un valor añadido. Tal vez la aparición de otras listas y guías estén llevando a los inspectores a una cierta precipitación. Ya veremos. La guía da para otras muchas reflexiones, pero no caben más en este espacio.