Un comino

Una tarde con Chartier

Regala esta noticia
Una tarde con Chartier
(ilustración: Sr. garcía)

La nariz esconde uno de los principales interruptores emocionales del ser humano. Los ojos y los oídos tienen y han tenido los papeles protagonistas en ... la vida doméstica, cultural y tecnológica de nuestra especie en los últimos milenios, pero el olfato, el más atávico y desconocido de los sentidos, abre puertas infranqueables para el resto. Una parte de nuestro cerebro es lógico y racional y, por tanto, predecible. Es ésa con la que mejor nos llevamos y conocemos, pero otras son aún hoy casi insondables. Podemos llegar a controlar nuestras reacciones ante determinados estímulos visuales o ante determinadas palabras, pero difícilmente lo logramos cuando nuestro sistema olfativo detecta una molécula determinada que conoce y nuestro cerebro asocia automáticamente a una vivencia placentera o desagradable que ni siquiera recordábamos.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Una tarde con Chartier

[]

Una tarde con Chartier