Donde termina la tierra

Carlos Maribona
CARLOS MARIBONA

Finisterre, Fisterra, el fin de la tierra. Y también el fin del viaje para muchos peregrinos que hacen el Camino de Santiago y, tras llegar a Compostela, prolongan su ruta hasta este pueblo marinero que se abre al Atlántico para visitar su mítico faro y presenciar las espectaculares puestas de sol. Y ya de paso para darse un homenaje gastronómico a base de marisco y pescado. Al fin y al cabo allí termina la tierra pero empieza el mar. La oferta es abundante: percebes, nécoras, camarones, centollos (vedados en estas fechas), o un pulpo de calidad que no abunda como antes pero que todavía es posible encontrar.

En cuanto al pescado, la semana pasada estuve en la subasta en la lonja. No es una rula con excesivo movimiento, pero pude ver algunos rapes de tamaño descomunal que acompañaban a rodaballos, palometas rojas o lubinas. Entre tanta riqueza marina, probablemente el producto más representativo de Finisterre sea el longueirón, pariente de la navaja. Como ocurre con las zamburiñas y las volandeiras, si usted no distingue unas de otras más de una vez le habrán dado longueirones por navajas. Aunque en este caso no le habrán engañado porque los precios de unos y otras son similares. ¿Sabría diferenciarlos?

La concha de la navaja tiene una ligera curvatura, como de hoja de navaja de barbero (de ahí su nombre), mientras que la del longueirón es alargada y recta, de color más blanquecino y abierta por los extremos. Además, la concha de la navaja se rompe con facilidad mientras que la del longueirón es más fuerte y robusta.

Decidir cuál de los dos bivalvos está más rico es cuestión de gustos. Más fino el sabor de la navaja, más intenso, con la carne más prieta, el longueirón. Este último siempre se recoge a mano mediante buceo, por lo que apenas tiene arena. Personalmente me quedo con la mayor potencia del longueirón, con esa resistencia de su carne a la hora de morderlo. Simplemente a la plancha, con aceite ajo y perejil, es un bocado delicioso y ligero del que podría comerme varias docenas.

Si pasa por Finisterre le recomiendo para probarlo dos casas modestas donde manejan buen marisco: (su nombre lo dice todo) o la veterana marisquería Os Tres Golpes. Y ya que está allí complete el festival, percebes, camarones, nécoras o un buen pulpo con sus cachelos le están esperando.