El jefe de sala de D'platos Serrallo: «¿Estamos frenando la evolucion gastronómica?»

Fernando porta una copa de cerveza bien fría para combatir el calor de medio día./RAMÓN L. PÉREZ
Fernando porta una copa de cerveza bien fría para combatir el calor de medio día. / RAMÓN L. PÉREZ

¿Es la tapa gratis signo de identidad o reflejo de tiempos a revisar? Una pregunta que replantea el jefe de sala de D'platos Serrallo

TATIANA MERINO

Con su habitual sonrisa y esas maneras educadas de recibir a la clientela, Fernando representa la satisfacción de un oficio que late con fuerza en él desde hace años.

-¿Llegó a esta profesión por elección o por azar?

-Llegué en el 2014 completamente por azar: surgió la oportunidad de incorporarme al equipo de D'platos y la verdad es que lo dudé poco. Lo tomé como un gran reto y sigo disfrutándolo.

-¿Dónde se formó?

-Comencé mi formación desde la base en D'platos centro, primer local que la marca abrió en la capital, concretamente en Acera del Darro. Al año siguiente me trasladé a D'platos Serrallo, situado en calle Torre de la pólvora, donde continué y aún sigo compaginando la formación académica con la experiencia del día a día en sala.

-¿Cuál es el papel que desempeña en la actualidad?

- Principalmente el de velar por el buen funcionamiento y el servicio de la marca junto al apoyo de mis compañeros, tanto de sala como de cocina, pendiente de que exista siempre una correcta coordinación de todo el equipo para poder brindar la mejor experiencia al cliente.

-¿Su mejor maestro o su referente profesional?

-Sin duda Óscar Moreno: desde un primer momento apostó por mí y fue la persona clave en mi crecimiento profesional. Hoy día sigo aprendiendo de él.

- ¿A qué compañero de profesión admira?

- En general, a todo aquel que aporta calidad humana y se esfuerza en dar valor al trabajo en equipo.

-¿Qué es lo más satisfactorio de su oficio?

-La satisfacción del cliente. Como responsable de un magnífico grupo de profesionales, es grato cuando un cliente valora y nos transmite positivamente el trabajo de todo el equipo. Cuando un cliente que nos ha visitado y ha vivido la experiencia en el restaurante y nos dice eso de 'sin duda volveremos', nos hace pensar que vamos por el buen camino.

-¿Qué diferencia la sala de establecimiento de otras?

- Según palabras de algunos clientes: se sienten como en casa. Encuentran un ambiente que les permite desconectar de la rutina... un sitio donde les gusta volver y traer amigos.

-¿Cómo define su bodega?

-Son referencias acordes con nuestra carta, sin complicaciones ni demasiados esfuerzos por rizar el rizo. Está pensada para maridar bien los platos y ofrecer buena relación calidad-precio.

-¿Qué plato le gusta más recomendar al cliente?

-El pulpo a la plancha en dos cocciones con verduras salteadas y salsa de ostras.

-¿Cómo ve la sala granadina?

-Creo que estamos evolucionando en el camino correcto: tenemos un gran potencial humano y muchos referentes de otras ciudades que siempre hemos creído más a la vanguardia en nuestro sector. Apuesto por más enseñanza, formación e innovación para aumentar la calidad del servicio al cliente.

-¿Qué momento vive en la actualidad la gastronomía?

-Enlazando con lo anterior, vuelvo a incidir en los modelos externos y la evolución de salas y cocinas de negocios enclavados en ciudades que marcan tendencias en nuestro sector. Lo que siempre hemos tenido como una seña de identidad, como un concepto atractivo para atraer clientes a Granada, me refiero concretamente a la tapa gratis, genera actualmente mucho debate. ¿Es la tapa un freno para el crecimiento de la gastronomía en la cuidad o un revulsivo? Como todo, depende de cómo queramos enfocarlo.

-¿Qué opina sobre los vinos de Granada?

-Están demostrando que pueden ser vinos de calidad y siguen en evolución. Conozco a bodegueros muy honestos y apasionados de su trabajo. Espero que pronto encuentren el canal oportuno para darse a conocer en todo el mundo.

-¿Cómo definiría al comensal granadino?

-Cada vez más curioso por los productos que se le ofrecen, con ganas de descubrir y de compartirlo.