Victor Sola, de Casasola: «Cada vez se valoran más los productos con alma, con historia»

Víctor Sola vende el considerado 'mejor dulce típico de Andalucía'./N.. J.
Víctor Sola vende el considerado 'mejor dulce típico de Andalucía'. / N.. J.

Víctor Sola está al frente de uno de los 'templos' del rosco lojeño, un negocio familiar famoso por sus latas que pretende seguir creciendo

Noelia Jiménez García
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

Víctor Sola se crió en un conocido obrador lojeño y hoy está al frente de uno de los negocios reposteros más conocidos de Granada. Su nueva marca 'Casasola' funde –como el buen chocolate– tradición y cultura en un espacio vanguardista alejado de la pastelería convencional. Pronto estará en la capital granadina.

–¿En qué momento de su vida decidió que quería seguir con el negocio familiar?

–Desde pequeño siempre he estado muy unido a mi padre. De mis cinco hermanos, era yo quien siempre andaba con él. Lo acompañaba en todo, en el obrador, al reparto, a sus reuniones... Cuando enfermó, y aunque apenas tenía 17 años, me tocó hacerme cargo de la empresa.

–¿Qué recuerdos guarda con más cariño del obrador familiar?

–Cómo mis hermanos y yo ayudábamos de pequeños en todo. A envasar, preparar, vender... hacíamos de esto un juego. Montábamos casas con las cajas vacías de roscos, llenábamos las habitaciones de paquetes y luego nos escondíamos.

–La repostería es un sector muy específico y sacrificado ¿qué le aporta esta profesión?

–De la época de mis padres hasta ahora ha cambiado mucho. Aun así sigue siendo muy sacrificado. Lo que me aporta es ver el pequeño negocio de mis padres bien posicionado, que tiene muchos retos por delante pero que ha conseguido poner nuestro producto estrella –los roscos de Loja– en lo más alto de la repostería y la gastronomía andaluza, para orgullo de todos los lojeños.

–¿Cómo se consigue conjugar innovación y tradición?

–Casasola es el 'templo de los Roscos de Loja' y a partir de ahí toda la repostería lojeña tiene su espacio en este nuevo concepto de tienda; ese es un poco el secreto. Cuando se le empieza a dar forma a Casasola, hay una frase que nos acompaña desde el principio: «Ahora, igual que antes». Creo que lo dice todo.

–Y el rosco de Loja ¿qué papel tiene en todo esto?

–Es nuestra bandera; creo que estábamos en deuda con este producto, por lo que significa para la ciudad, para nuestros antepasados. Y teníamos que darle su espacio, su lugar. En Casasola se respira rosco, Loja y familia. Ya lo dice uno de nuestros frases iconos: «Orgullosos embajadores del rosco de Loja». Por Casasola pasa gente de toda España, buscando nuestra ya famosa lata de roscos, todo un regalo y recuerdo de Loja, y eso es algo que nos diferencia de otros fabricantes. Es el rosco en otra dimensión.

–Háblenos de Casasola, ¿cuál es la esencia de este nuevo concepto de pastelería?

–Casasola nace de la necesidad de ofrecer al mundo el auténtico rosco de Loja, alma de la repostería Lojeña. Y lo queríamos hacer en un espacio que todavía lo dignifique aún más. Hemos creado una atmósfera que le da sentido a todo lo que hacemos. Esa es nuestra filosofía. Y de la mano del rosco vienen todos sus productos hermanos directamente desde nuestro obrador; todos tienen espacio.

–¿Qué peso tienen las recetas tradicionales y los nuevos productos en Casasola?

–Pues se complementan muy bien. Hemos introducido productos nuevos en bollería, confitería, nuevos sabores, pero manteniendo nuestras raíces de un obrador artesanal. Hemos incorporado al obrador un panadero que hace el pan de toda la vida, respetando reposos, fermentaciones… Fuimos los primeros en Loja en tener un integral cien por cien.

–Ha creado un espacio del arte repostero que, además, ofrece cultura y modernidad. ¿Veremos más Casasola pronto en otros lugares?

–Casasola es el reflejo de lo que mis padres, mis hermanos y yo hemos vivido. En casa había roscos (muchos) y cultura. Sobre todo música. Mi padre era un apasionado de ella y tocaba la guitarra. Mi madre es cantante. Nos inculcaron el amor a la música y a la belleza de lo auténtico y la curiosidad por aprender. El concepto Casasola es muy exportable y franquiciable; nos gustaría tener pronto otro Casasola, esta vez en Granada.

–¿Qué situación vive la repostería artesana y qué retos crees que tiene?

–Cada vez se valoran más los productos artesanos, más naturales en ingredientes y en procesos. Y los productos con alma, con historia. Los retos más importantes son la profesionalización del sector y la incorporación de la tecnología a los sistemas de producción y gestión, que van a aportar mayor fiabilidad y rentabilidad.