El Conjuro, 30 años de historia culinaria en Calahonda

Equipo actual del restaurante liderado por la familia Lorenzo./
Equipo actual del restaurante liderado por la familia Lorenzo.

R. G.

Calahonda es un lugar marcado en el mapa para muchos amantes de la gastronomía. Allí se encuentra el restaurante de la familia Lorenzo, El Conjuro. Una emblemática barra que cuando los hermanos Lorenzo, Antonio y Daniel, sucedieron a sus padres al frente del negocio apostaron por un cambio profundo, que muchos tardaron en aceptar. Pasaron de ser un bar de barrio, un punto de encuentro para los vecinos que se acercaban a refrescarse y alternar entre la arena dorada de la playa y el casco urbano, a ser un referente gastronómico en la provincia. De la tapa a la cocina de vanguardia. Y empezando por algunos miembros de la propia familia, el cambio no resultó fácil de asimilar. Fue el empeño de Antonio quien junto a su inseparable hermano lograron su meta, un restaurante que recibe lo mejor de la gastronomía y que deleita a sus comensales con el mejor producto de la costa, los sabores más excepcionales de la provincia y una bodega que recibe elogios a diario.

La celebración del aniversario se ha centrado en cuatro días con diferentes actividades. En estos actos, la familia ha querido rendir homenaje a aquellos que durante tres décadas los han acompañado en su travesía. La inauguración fue el viernes 31 de mayo con un almuerzo para periodistas y profesionales de la comunicación y el mundo de la gastronomía, en el que se elaboró un menú centrado en platos con ingredientes históricos de la zona y el recetario del restaurante. Entre ellos, platos que homenajeaban a compañeros de profesión cercanos con los que se puso de manifiesto el profundo respeto y cariño que Antonio guarda con cocineros como Pablo Sánchez del restaurante El Gallo en Nívar, entre otros. La noche del viernes acogió a familiares y clientes con una cena en el privilegiado entorno del Castillo de Calahonda, donde se brindó con alegría por al menos 30 años más. Durante el fin de semana, la cocina estuvo al servicio de la trayectoria histórica del restaurante, con un menú centrado en recetas y bocados míticos de la cocina del Conjuro. El broche final se puso a comienzos de semana una jornada para amigos y profesionales en el embarcadero, bajo un ambiente distendido e informal, donde la unión gastronómica de la provincia se respiró profundamente. Y es que más allá de una sala bien trabajada y una cocina que enamora, la sensibilidad de los hermanos Lorenzo, la cercanía y la humildad real que los define, hace que sean una de las sagas familiares más apreciada pos todos en el panorama gastronómico de Granada.