Gourmet

Juan Pedro Ortiz y Faralá, una apuesta por la excelencia gastronómica

Ilusión, hambre y ganas de trabajar. Es lo que muestra el cocinero Juan Pedro Ortiz Triviño, nuevo jefe de cocina del restaurante Faralá desde hace unos meses.

Ilusión en su vuelta a Granada, tras varios años fuera, trabajando en algunos de los mejores restaurantes españoles. Ilusión por trabajar en un establecimiento gastronómico de tanto prestigio como es Faralá, atesorador de un Sol Repsol. Ilusión por hacerlo con un equipazo en cocina, conformado por Cristina, Edu y Moha, y el equipo de sala comandado por Lidia Outeda.

Juan Pedro también tiene hambre. Y no lo disimula. Viene con hambre para conseguir algo grande, como sería la consecución de la primera estrella Michelin para la provincia de Granada.

Para ello, unas inmensas ganas de trabajar. Así las cosas, cuando apenas ha echado a rodar el menú gastronómico de Faralá para el verano, ya está trabajando en el de otoño-invierno, sin dejar nada a la improvisación.

Juan Pedro Ortiz Triviño nació hace 37 años. Mientras estudiaba en la Universidad empezó a trabajar en la hostelería para sacarse algo de dinero. Y lo que empezó como un trabajo ocasional terminó siendo el motor de su vida profesional, una auténtica pasión por la cocina, los fogones y los mejores productos.

El nuevo chef de Faralá es un cocinero de ida y vuelta. Tras algunos años trabajando en Granada, en locales como Taberna Salinas o el Ríos de la calle Sócrates, al que imprimió su propio carácter; decidió salir de Granada. Movido por su gran curiosidad y hambre de conocimientos, quiso expandir su mente creativa, aprender y seguir formándose. Así, recaló en el restaurante La Costa de El Ejido, del chef José Álvarez, reconocido con una estrella Michelin. Entró como jefe de partida de pescado y lo aprendió todo sobre el producto del Mediterráneo.

Pasó después por Estimar, en Madrid, y, antes de venir a Granada, participó en la apertura del nuevo y revolucionario restaurante del triestrellado Quique Dacosta en el hotel Ritz de la capital, toda una experiencia de lo más enriquecedor.

Con ese bagaje, Juan Pedro se ha puesto a los mandos de Faralá, un restaurante que por su infraestructura, ubicación y filosofía, le ofrece un sinfín de posibilidades para dar rienda suelta a su creatividad en cocina. Y lo hace en un buen momento para la restauración granadina, cuando las cosas están cambiando en el sector y cada vez más clientela busca una gastronomía diferente y original, de primera categoría.

La ilusión, el hambre y la confianza en sí mismo que muestra Juan Pedro Ortiz se dan la mano con la humildad de un trabajador nato que tiene claro que su proyecto en Faralá se irá construyendo paso a paso y poco a poco, con trabajo duro y una gran disciplina. Más de un año lleva el cocinero dándole vueltas al recetario tradicional granadino, para ver cómo reinterpretarlo de una forma personal y diferente, de las berenjenas con miel a la tortilla del Sacromonte.

El cocinero granadino cree firmemente en el producto de temporada para tratarlo de la forma idónea. Su objetivo: la perfección en cada plato. Que el mejor producto sea tratado de la mejor manera posible para darle el punto exacto.

Tres menús diferentes encontrará el cliente que visite Faralá estas semanas. Menús completamente nuevos, excepción hecha de un par de snacks que son marca de fábrica de Faralá, como el falafel o el mejillón en escabeche.

Tres menús con sentido y coherencia, en los que los diferentes pases se enlazan con total fluidez y armonía. El menú Tradición consta de once pases, la opción Emoción / Cultura ofrece quince platos y el menú más largo y completo, el que permite disfrutar de todo el potencial creativo de Juan Pedro Ortiz y Faralá, consta de hasta 21 platos diferentes. En los tres casos hay opción de maridar el menú con los vinos más apropiados para la ocasión.

Aunque toda la propuesta es exquisita, entre los platos de los diferentes menús de puede destacar una carne tan poco habitual en estos lares como es el corzo, la versión del bocadillo de habas con jamón, la pipirrana líquida con caballa, la calabaza y el queso payoyo o un turrón de ajoblanco que verá la luz en julio.

Y todo ello con el fin de dar de comer a la gente, «que es lo mejor», en palabras del chef granadino. Ver las caras de los comensales, el cariño con el que reciben cada plato, la felicidad que generan… La alegría y la satisfacción del cliente son el objetivo último de Juan Pedro Ortiz y del restaurante Faralá. Que cada plato sea memorable. Que la experiencia sea única. A partir de ahí, todos los reconocimientos que tengan que llegar serán bienvenidos, como el fruto y la consecución de un trabajo bien hecho.