El poke landi, con productos de temporada de nuestra Costa Tropical como el mango y el aguacate. / Borja Olmedo

Restaurante

«Queremos que los clientes prueben sabores nuevos e ingredientes desconocidos»

Hace poco más de un año que abrió sus puertas Moana Poké, con una propuesta pionera e innovadora en Granada: el poke bowl, plato sano, nutritivo y divertido

JESÚS LENS

El poke es un plato de origen hawaiano conformado por una ensalada de pescado crudo que, en su desembarco en España, admite otras muchas variantes. Según la wikipedia, 'El poke tradicional consiste en pescado destripado, desollado y deshuesado. Se corta siguiendo la espina en filetes, y se sirve con condimentos tradicionales como la sal marina, las algas y el limu».

El pionero en la introducción de este plato en Granada ha sido el restaurante Moana Poke, situado en la plaza de la Encarnación, junto a la facultad de Derecho. Abrió sus puertas en agosto del año pasado y, en este tiempo, ya ha servido más de 12.000 pokes, tal y como nos cuentan Borja Olmedo Aguilera y Julia Dávila Ponce de León, sus responsables y mejores embajadores.

El poke llegó a Europa a través de Barcelona. Moana Poke debe ser el cuarto o el quinto de nuestro país y su acogida ha sido excepcional, sobre todo entre el público femenino, que conforma en torno al 70% de una clientela que oscila entre los 30 y los 50 años de edad.

Pero, ¿qué y cómo son los boles que sirve Moana Poke? «Se trata de un plato sano y nutritivo, compuesto por una base de hidratos de carbonos, proteínas y grasas de las buenas», tal y como explica Borja, farmacéutico y especialista en nutrición. La principal particularidad del restaurante es que el cliente puede elegir entre las cinco modalidades fijas de poke que conforman la carta su carta y las múltiples variaciones que los clientes pueden hacer gracias a diferentes ingredientes que se ofrecen al comensal.

Al preguntar por un 'poke para novatos' que seduzca a un principiante en este universo gastronómico, Julia lo tiene claro: «El Landi. Está confeccionado con arroz de sushi, atún rojo, aguacate, edamame, wakame, cebollino, sésamo, mango y salsa ponzu. Una perfecta muestra de las posibilidades tan versátiles de un plato que admite mil y una variantes».

Además del toque oriental, incluye mangos y aguacates, que ahora están de temporada y que vienen de nuestra Costa Tropical. «Es una de nuestras máximas: trabajar con productos de cercanía y potenciar el kilómetro cero. La mayoría de nuestros proveedores son de Granada, excepción hecha de algunas salsas orientales que es necesario importar», nos cuentan Borja y Julia.

Igualmente atractivo se presenta el Kauai, un mix de lechugas, atún rojo, brotes de soja, alga wakame, edamame, cebollino, salsa kimchi y esa granada que ahora también está de temporada y cuya importancia culinaria reivindicamos hoy.

Una de las curiosidades de Moana Poke es que los responsables de la sala participan activamente en el proceso creativo de los platos: al ofrecer la posibilidad de que cada comensal diseñe su propio poke bowl, allí están para aconsejarles y guiarles, en el caso de que precisen ayuda o colaboración.

Nos ponemos manos a la obra, enarbolamos bolígrafo y la emprendemos con la hoja 'Crea tu poke', a disposición de los clientes en todas las mesas, junto a la carta. La base, principalmente de hidratos de carbono, ofrece cuatro posibilidades: arroz sushi, arroz integral, mix de lechugas o quinoa. Yo opto por la primera.

Para las proteínas, seis opciones: atún rojo, salmón, pollo, pollo crujiente, tofu y la posibilidad de añadir un huevo. En este caso, opto por el atún, pescado por el que tengo debilidad. Llega el momento de animar el cotarro con los toppins frutales: aguacate, mango, manzana, granada, piña o pera. Aquí no escatimo y tiro de los productos de la tierra.

De entre los diez toppins vegetales, me quedo con los más exóticos y orientales: edamame y alga wakame. «Siempre invitamos a los clientes a que prueben ingredientes desconocidos para ellos o poco habituales. Que se animen a descubrir nuevos sabores y diferentes posibilidades combinatorias», nos dice Borja.

Para aderezar mi poke, elijo la salsa moana (manzana, soja y jengibre) y una spicy mayo (mayonesa con kimchi). Y pido un extra de picante, algo que me priva. De entre las diez posibilidades para dar un último toque al bowl, añado un toquecillo de jalapeños y otro de levadura de cerveza, por las proteínas. ¿Y para terminar de sazonar? ¿Lima exprimida? ¿Furikake? ¿Sichimi? ¿Jengibre rallado? O quizá ya sea excesivo… Y es que estas elaboraciones permiten jugar al comensal, además de invitarles a crear los platos más nutritivos de acuerdo a sus gustos y necesidades. «Y a evitar los productos alérgenos», señala Julia con convencimiento.

El poke es un plato sano y nutritivo, además de divertido, que ha venido para quedarse.