Gastrobitácora
Granada
Hace unos días, una conversación con Antonio Romera en el Bar Cafetería Valencia del Zaidín al calor de unas cervezas Alhambra bien fresquitas, me inspiró ... un columna que titulé '¡Vámonos a Las Alpujarras!'. Sobre la parte gastronómica, una pregunta con malafollá: ¿hay vida más allá del famoso plato alpujarreño? Y la respuesta: «Entre mis preferidos: unas gachas de pimentón, ahora en verano. Mi casa parecía una fiesta con mis padres, mi abuelo, mi hermana Loli y yo: cuando se preparaban se disfrutaba desde el minuto uno. Y las otras de ajo quemado en invierno. Sin desmerecer unas buenas migas o un potaje de cardos o hinojos». No me digan que no dan ganas de hacer el petate y tirar para allá. De hecho, ya hemos quedado él y otro alpujarreño ilustre, José Miguel Magín, en organizar un viaje pronto.
¿Saben otro sitio al que me hubiera gustado ir esta semana? A Sigüenza, al congreso Discover-Eat organizado por Vocento Gastronomía y promovido por el Gobierno de Castilla-La Mancha, que concluía con un llamamiento a proteger y reconocer el patrimonio gastronómico de las zonas rurales, a ofrecer experiencias al visitante que lo vinculen al territorio, a diseñar un nuevo agroturismo que tenga en cuenta el producto artesano y la cultura tradicional, y a no perder de vista la hospitalidad.
A través del conocimiento de expertos turísticos como Lindsey Gallagher, presidenta y CEO de Visit Napa Valley y Erik Wolf, director ejecutivo de la World Food Travel Association, o con ejemplos de proyectos exitosos, como el de la recuperación de la Tabernas do Alto Tâmega (Portugal), este foro internacional ha trazado el camino a seguir para que la gastronomía siga actuando como elemento dinamizador del turismo rural. Lo resumía en la clausura del congreso el director del mismo, Benjamín Lana: «la gastronomía tiene la capacidad de conectar personas, y personas con territorios, y es el fermento sobre el que puede crecer el futuro de lo rural».
La última jornada de Discover-Eat ha tenido lugar en un espacio que condensa muchos de los atractivos que se han detallado en este foro como mecanismos de atracción para el turismo rural: un entorno auténtico, un restaurante de alta gastronomía con una propuesta ligada al territorio, una oferta lúdica diferenciada y experiencial, un proyecto sostenible … Se trata del Molino de Alcuneza, hotel boutique Relais & Châteaux y restaurante con estrella Michelin. Precisamente, fue el chef del Molino de Alcuneza, Samuel Moreno, quien inició la mañana con un taller de pan artesanal, al final del cual los congresistas asistentes pudieron llevarse a casa su propia pieza. Una actividad que bien podría englobarse en el nuevo paradigma de agroturismo rural, un tema del que se habló en un mesa redonda que contó con la participación de Carlos Fernández, chef en Kàran Bistró (Pozoblanco, Córdoba); Salvador Fernández, chef en Borrego (Bullas, Murcia); Amaranta Rodríguez, directora y jefa de sala de Culler de Pau** (O Grove, Galicia, España); y José Álvarez, chef en La Costa* (El Ejido, Almería).
Con estos restauradores ubicados en zonas fuera de los circuitos turísticos masivos, Discover-Eat ha abordado los retos del nuevo gastroturismo. El alojamiento es en muchos casos uno de ellos, ya que son establecimientos en zonas mal comunicadas o con un turismo muy estacional. Ante ello, muchos han optado por ofrecer «una buena mesa y también una buena cama», explicaba Salvador Fernández. Un camino que también ha emprendido Culler de Pau donde los apartamentos rurales son «una prolongación natural del restaurante», decía su directora. Pero, tal como apuntaba, José Álvarez el reto mayor es quizás «la constante necesidad de reinventarse, de buscar nuevas maneras de atraer al cliente». Como base a todo ello, volvían a ponerse de acuerdo los participantes de esta tertulia, destacar que no se puede perder de vista el entorno, porque «si queremos vender territorio, tenemos que ir de la mano de nuestros vecinos, productores, artesanos». Por último, el chef murciano reivindicaba la fuerza de los destinos rurales frente a la uniformidad del turismo urbano, en el que actualmente «las ciudades son una calcomanía una de la otra».
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