Granada
Entramos en esas semanas en las que la frase más leída en las redes sociales y en las puertas de un montón de nuestros garitos de referencia es 'Cerrado por vacaciones'. Hay locales, sin embargo, que son como la aldea gala de Asterix y que, frente al desolador panorama, se mantienen al pie del cañón, abriendo todos los días del verano.
Ojo, que estamos a favor de las siempre merecidas vacaciones, faltaría más. El descanso es necesario y fundamental. La famosa desconexión, el tiempo para relajarse, viajar, leer y cambiar el paso, el chip, el atuendo y las vistas de todos los días.
De la misma manera, es justo y necesario regocijarnos de que haya negocios de hostelería que decidan hacer exactamente lo contrario y mantenerse abiertos incluso en lo más crudo del crudo verano; cuando (aparentemente) no quedan ni las moscas en la Granada asfixiada por el sol, la flama y la calor.
Garden Plaza es uno esos establecimientos que, como oasis en mitad del desierto, te acogen a mediodía y por la noche todos los santos días del verano, incluso los más improbables. Y la clientela lo agradece como se merece, ocupando generosamente sus mesas, tanto en la terraza como en el muy fresquito y sin embargo cálido y acogedor interior. Un interior que rezuma buen rollo, con esos colores sosegantes, ese verde y esa decoración a base de muchas plantas, lámparas originales y cascos de botellas en las estanterías, con las Milnoh de Cervezas Alhambra elevadas a la categoría de una de las bellas artes.
Me gusta ir al Garden. Se está siempre mejor que bien y su carta es rica, variada y siempre sorprendente. Cristian Puebla en cocina, Daniel Nieto en sala y todo el equipo han diseñado una propuesta para el verano basada en tapas, pinchos y platos para compartir que se disfrutan sobremanera y que invitan a probar bocados diferentes, todos ellos rebosantes de sabor y creatividad.
Se lo contaba hace unos meses: Cristian Puebla disfruta con el descubrimiento de sabores y texturas exóticas y sorprendentes para combinarlos con ingredientes y recetas granadinas. «Soy autodidacta. Me he formado y me sigo formando a través de internet y mi gran inspiración es Dabiz Muñoz», nos decía.
Y la carta responde a ese ánimo iconoclasta y juguetón, con un apartado que, sacado de contexto, podría ser el título del capítulo de una novela de aventuras en el que los protagonistas estuvieran a punto de ser torturados y sufrir los tormentos del infierno: 'Hierro, brasas y vapor'. En este caso, sin embargo, la Croqueta de jamón concentrado, mayonesa frita de jamón y huevo de codorniz te lleva al paraíso de los muy croqueteros. Si usted es como yo y ama las croquetas con pasión arrebatada, no se la puede perder.
El 1/4 de libra de carne pajuna con secreto ibérico, queso y pepinillos invita a mancharse las manos y la boca. A rechupetearse los dedos. Y es que no hay nada de malo en pringarse a la hora de comer. El Bao chino relleno de cochinita pibil, mahonesa de su jugo al PX, cebolla encurtida y pepinillo juega con sabrosas tradiciones culinarias de continentes diferentes y el apartado 'Stop carnes aburridas' cumple con lo que promete: sabor, sabor y sabor.
Por ejemplo, los Tacos de entrecot con micuit, cebolla encurtida y gel de mojo verde o el espectacular Solomillo de cerdo con dados de patata, salsa de bacon ahumado al carbón, queso rallado de Las RRR y focaccia. En este caso, el cerdo San Pascual y el queso de Las RRR de Maracena deparan un plato muy de la tierra al que el ahumado del bacon impregna de un delicioso y sugerente aroma que no tarda en trasladarse al paladar.
Termino volviendo al principio: es un lujo disponer de bares que resisten aun en lo peor de la canícula, cuando la Granada parece una ciudad fantasma, para dar de comer y beber al pobre ciudadano que, incluso en agosto, tiene sus necesidades y derechos culinarios y gastronómicos.
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